Tenemos la Laura que Merecemos

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La culpa no es de Laura Bozzo. Es tuya, es mía, es de todos nosotros.

Marcela Turati, reportera de Proceso, narra a Carmen Aristegui como cuando la señorita Laura llega a las zonas de desastre no hay reclamos, no hay damnificados indignados. Hay lágrimas, hay gritos no de ira sino de gusto, de alabanza, pidiendo un saludo, un guiño, un roce con ésta embajadora de la desgracia.

¿Que se usaron recursos públicos? ¿Que se hizo un montaje? ¿Que rescatistas, agua, medicinas y víveres se quedaron en tierra para que volara ésta ave de mal agüero? Si, todo eso si, pero la culpa nunca es del indio sino del que lo hace compadre.

Laura Bozzo existe porque es negocio. Es negocio porque hay quien paga por anunciar sus productos durante su programa. Hay quien paga por esto porque su programa tiene millones de televidentes ávidos de deleitarse con la desgracia ajena.

La señorita Laura es la versión moderna del verdugo de la horca, del de la guillotina, del Gran Inquisidor y sus quemas de herejes en plazas públicas, del Coliseo y los gladiadores; todos espectáculos siempre muy taquilleros.

Si realmente quisiéramos deshacernos de Laura de América tendríamos que dejar de ver su programa y dejar de comprar los productos que se anuncian en él. Eso, más que otra cosa, más que todas las voces críticas, burlas y reclamos será lo que la destierre de la pantalla. Mientras esto no pase, seguiremos escuchando día a día

¡Que pase el desgraciado!

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Sin maíz no hay país … ¡Qué estupidez!

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Siempre me he preguntado quién será el sagaz prohombre al que se le ocurrió la frase “Sin maíz no hay país”. Sueño con estrechar su mano, verlo a la cara y decirle lo colosalmente estúpido que es, lo desgraciadamente equivocado que está.

México es más, es mucho más que unos granos de mazorca.

México es más que sus ríos y mares, sus montañas y praderas, sus árboles y flores, sus lagos y desiertos, sus pueblos y ciudades. Más, mucho más.

Es más que la selección nacional, la Virgen de Guadalupe, el día de las madres.

Más que el Angel y el zócalo, el cañón del sumidero, las barrancas del cobre, los cerros de la silla y la bufa.

Más que el callejón del beso, las callejoneadas y las momias. Más que la Guelaguetza, el jorongo, los viejitos, el venado, los voladores.

Más que las tlayudas y el mole negro, el mole rojo, el pipian, el mole poblano, los tamales, el atoles, las chilindrinas, los escamoles, el chile en nogada, la barbacoa, las pitayas, el huitlacoche. Más que el tequila, el pulque, el mezcal.

Más que el laberinto de la Soledad, la Región Más Transparente, Casi el Paraíso, Morir en el Golfo.

Es más que el PRI, PAN, PRD, PVEM, NA, MC y PT. Mas que el IFE. Más que EPN, AMLO, FECAL, FOX, EZP, CSG, MMH, JLP, LEA. Es más que el EZLN, el EPR, la APPO, la CNTE.

Más que el ’68, el halconazo, el sismo de ’85. Más que Gilberto, Paulina, Ingrid, Manuel y los que vengan.

México es tanto más que el Himno Nacional, la Cucaracha, el Cielito Lindo, el Rey y Adiós Bartola. Más que el TRI, Cafe Tacvba, Molotov, Caifanes. Más que Juan Gabriel, Luis Miguel, Timbiriche. Más que los Tigres del Norte y los Bukis.

México eres tu, soy yo, somos todos y todos somos tanto y tanto más que una mazorca.

De por qué odio a la selección nacional.

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Odio a la selección nacional de fútbol. La odio, como diría el ratón Crispin, con odio jarocho. Y la odio mediocre.

México es un país con más de 100 millones de habitantes. También es un país que no tiene una sola cuadra, un solo patio de escuela, un solo vecindario en el que no se juegue una cascarita una vez a la semana.

El fútbol es nuestro deporte nacional.

Tenemos 18 equipos de primera división que juegan 2 torneos al año y, según un artículo publicado en el diario El Economista (marzo 11, 2010), el fútbol mexicano produce 89,551 millones de pesos anualmente que representa 0.7% del PIB.

Según el mismo artículo, los 89,551 millones que mueve el futbol mexicano se desglosan en: patrocinios, traspasos, taquilla y derechos de televisión. El dinero que produce y mueve el balompié era mucho más del doble del presupuesto estatal del estado de Guanajuato en 2010 (40,523 millones de pesos), superaba al de Jalisco (61,184 millones); se construirían 101 nuevos estadios como el de Guadalajara y alcanzaría para organizar una Copa del Mundo.

Y con todo eso, no hay 11 personas que lo jueguen bien.

Si, si, ya sé. Nuestra actual selección ganó las Olimpiadas. ¿Y eso qué? Hoy es muy probable que México no clasifique para ir al Mundial y eso que su clasificación es en la CONCACAF. Y no, no es que los muchachos están atravesando una mala racha (que si lo están) ni tampoco que el Chepo sea un mal DT (que si lo es). El problema es estructural.

Empecemos por ahí, por la CONCACAF. Ésta fue una federación diseñada especialmente para que México tuviera asegurado año con año su pase al Mundial. Los rivales son débiles, de países con poca o nula tradición o cantera futbolista y con suficientes pases para repartir. México se mide con rivales mediocres y su resultado es también mediocre.

Si México se jugará su clasificación con las selecciones de la Conmebol otro gallo cantaría. Jugaríamos contra lo mejor que tiene que ofrecer el continente, contra los que repetidamente han sido campeones del mundo. No tendríamos asegurado el pase pero nuestro desempeño mejoraría, nos esforzaríamos, seríamos mejores y nos obligaríamos a sacar la casta y la garra, a apostar el todo a ganar.

En cambio hemos preferido la complacencia de la mediocridad y por eso, ya ni nuestro pase asegurado ni nada. Nos hemos vuelto uno más de la CONCACAF y estamos pagando el precio.

¿A qué le tiras cuando sueñas mexicano? o La lucha contra el narco.

¿Alguien sabe cual es el objetivo de la lucha contra el narco? Confieso que yo no. Tal vez podamos tratar de encontrar lo que si es, viendo lo que no es.

La lucha contra el narco no es para acabar con el crimen organizado. Eso es imposible. Nadie en su sano juicio puede sostener que el crimen organizado puede acabarse a balazos o que pueda encarcelarse a todos los criminales. No hay suficientes balas ni cárceles. A lo mucho, puede acotarse, disminuir su influencia o poder pero ¿acabarse? Imposible.

Tampoco es para terminar con el consumo de droga en el país. No puede terminarse el consumo de un producto con alta demanda atacando al proveedor o su canal de distribución. Eso solo encarece el producto al dificultar su acceso pero no acaba con la demanda.

Es economía simple.

Si se quisiera acabar con el consumo de drogas se perseguiría a los consumidores, no a los proveedores. Solo acabando con la demanda puede acabarse con la oferta. Si Kodak ya no produce rollo fotográfico no es porque no quiera sino porque nadie lo compra. Si Absolut sigue vendiendo vodka es porque sabe que hay un mercado para su producto. Lo mismo sabía la Mafia en USA durante la prohibición. Lo mismo sabe el Chapo hoy.

No es tampoco para disminuir la violencia en el país ni para que nuestros niños puedan salir a jugar a la calle. Ya nadie deja a sus hijos salir a jugar. Adiós a las cascaritas, a los tochitos, a los carros deslizadores avalancha. Nuestros hijos no los conocen. Nuestras calles no oyen sus risas. Mexico es, hoy, mas violento que nunca.

Ya ni se diga que es para ayudar a la economía. Decir que el crimen organizado produce toneladas de dinero es como decir que el sol sale todos los días por el oriente. Así de evidente es. Producen el robo de autos, el secuestro y el narco. Producen también el contrabando, la prostitución, la piratería y los puestos callejeros que no parecen importarle a nadie. Si el objetivo de la lucha fuera el dinero, se harían esfuerzos para que estas actividades, de menos, pagaran impuestos.

Entonces, ¿a que le tiras cuando sueñas mexicano? Yo no lo se. Me temo que las autoridades tampoco.

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