México en llamas


Durante muchos años he escuchado y leído que México es un barril de pólvora, de mecha corta, a punto de estallar. 

La CNTE prendió una flama. El gobierno de Peña intentó apagarla con gasolina. La mecha se ha consumido. El barril ha explotado. Estamos en llamas. 

OJO: el problema no está en que haya mandado a la Policía Federal a liberar Nochixtlán en Oaxaca, sino en la forma tan estupida como lo hizo. Una forma digna de alguien a quien 7 millones de dólares no le alcanzaron para poner en su Casa Blanca ni un pinche librero.  

El gobierno federal subestimó la fuerza de la CNTE. No hizo labor de inteligencia. No sabía de los grupos radicales armados. Mandó a la tropa a la guerra sin fusil. Ni tanquetas de agua, ni gases lacrimógenos, ni balas de goma. Carajo, ni armadura anti motines siquiera. 

Después llegaron las armas de fuego. Después, cuando el contingente inicial estaba rebasado. 


¿Y cómo llegaron los policías armados? ¿Como agentes del Estado? ¿Como quien detenta el monopolio del uso legítimo de la fuerza? ¿Como guardianes del orden? ¿Como quién está orgulloso de cumplir su obligación más elemental de gobierno y liberar a una población sitiada?

No. Llegaron como putos. Mintiendo. Negando que llevarán armas. Tuvo que exhibirlos la Associated Press. Lo dicho, como putos. 

¿El saldo humano? Seis muertos. Más de 50 heridos. ¿Osorio y Nuño? ¿Su patrón? Callados, como putos. Se escondieron tras las faldas de Galindo, el Comisionado de la Policía. 


El saldo de poder es más negativo aún. 
La CNTE le ganó al gobierno federal. Le ganó en la calle, pues siguen ahí. Le ganó en los medios, pues todo mundo criticó al gobierno. Le ganó en política, pues se galvanizó su movimiento. 

Ganó la CNTE, perdimos los mexicanos. Sobre todo perdieron Oaxaca y Chiapas y, en menor medida, los chilangos que sufrirmos las marchas y bloqueos. 

Hoy el gobierno dice que se agotó el tiempo.  La CNTE dice “diálogo o sangre”, como si no hubiese  corrido suficiente sangre ya. 
Quien piense que “la lucha” de la CNTE es sólo por la reforma educativa es un pendejo. Se trata de lana. El sabotaje, bloqueo, pillaje y vandalismo; el sitio de poblaciones, el desabasto de medicinas y alimentos, el impedimento de tránsito a ambulancias; todo es para recuperar los miles de millones que antes controlaba. 

Cerrar carreteras no es asunto educativo, es una táctica de guerra de guerrillas.


El incendio es enorme. No solo porque no hay bomberos que lo apaguen, sino que hay explosivos a su alrededor. 

El alza de la gasolina y la luz. 

La corrupción rampante, ramplona, galopante. 

El #3de3. 

La inflación. 

La devaluación del peso. 

La caída del petróleo. 

El narco, el pinche narco. 

Ayotzinapa

Las violaciones de derechos humanos. 

Tlatlaya

Trump. 

Brexit. 

El Mesías de Macuspana. 


La opinión pública está decididamente en contra de un gobierno que llegó al poder ufanado de su experiencia previa y que solo mira como el país se le está yendo como agua entre los dedos. 

El país está en llamas y, muerto el Chapulín Colorado, ahora ¿quién podrá salvarnos?  

Sobre el Autor Alberto Mansur

Abogado litigante en derecho mercantil y civil. Llevo pleitos de negocios. Autor de #LoQueMataNoEsLaBala. Dueño del #PrietitoEnElArroz. Lavo y plancho ajeno.

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