Mochila insegura. 


Ayer recibí el aviso de la escuela de mis hijas sobre la implementación del programa Mochila Segura 

Me hizo enojar. 

Por supuesto, hice saber a la escuela mi negativa a autorizar la revisión de las pertenencias de mis hijas. 

Mi posición no es caprichosa y a continuación explico mis razones:

  1. La revisión aleatoria de pertenencias es una invasión a la privacidad de las personas que va en contra de los valores más elementales de una sociedad de leyes y de respeto a los derechos humanos. 
  2. Nuestros hijos, todos nuestros hijos, tienen derecho a la privacidad e intimidad que les representan sus mochilas y loncheras. Revisarlas de forma aleatoria y arbitraria viola ese derecho elemental.
  3. El que sean niños y su capacidad de defensa esté disminuida no hace menor la violación. De hecho, la agrava.  Nos toca a nosotros, como los adultos responsables de ellos, velar por sus derechos.
  4. La revisión no es inofensiva. Si se acostumbra a las personas, desde niños, a la violación sistemática de éste derecho por las figuras de autoridad en sus vidas (la escuela, los maestros, los padres),  cuando llegan a la edad adulta ya no les importa el mismo, ya están condicionados.
  5. Cuando la renuncia o dilución de derechos se hace ordinaria, se hace normal, entonces el resto de los derechos también pueden ser diluidos o disminuidos. No puedo aceptar está normalización para mis hijas. Tampoco creo que la podamos aceptar como sociedad para los demás alumnos.
  6. Puede alegarse —se alega, de hecho— que la razón de dilución de éste derecho está justificado en las consideraciones de seguridad que lo rodean, pero la historia nos ha demostrado que cuando se renuncia a los derechos en favor de la seguridad, al cabo del tiempo no se tienen ni derechos ni seguridad.
  7. Por lo demás, el programa y la revisión misma, están prohibidas por nuestra Constitución pues nadie puede ser molestado en su persona, familia, domicilio, papeles o posesiones, sino en virtud de mandamiento escrito de la autoridad competente, que funde y motive la causa legal del procedimiento; mandamiento que debe ser individualizado y singular.

Sobre los horribles hechos en Monterrey que empujaron a ésta aberración, solo me queda decir una cosa: el problema no está en la mochila, sino en casa. Algunos padres de hoy en día han abdicado de su responsabilidad para con sus hijos. El iPad les parece una niñera adecuada “para que se entretenga el niño“. No mamen. 

A los hijos hay que darles amor, atención, supervisión, guía, tiempo en cantidad y calidad. Hacer un hábito en casa platicar los altibajos de la vida, desarrollar una relación de confianza mutua y, sobre todo, de valorización de su persona. 

El problema se resuelve haciéndolos más personas, no menos. El problema se resuelve dándoles derechos y obligaciones, no violando los que tienen. 

Los saqueos y el señor López


Leo y releo en redes sociales que las protestas, los disturbios, los actos de vandalismo, el cierre de carreteras y vialidades, las “clausuras simbólicas” de gasolineras, los saqueos son obra “del gobierno” o “del PRI”.  

Adictos a la conspiración de buró se decantan explicando cómo todo esto beneficia al gobierno federal y al PRI “para que la gente tenga miedo de salir a manifestarse” o “para que el tema de conversación sean los disturbios y no el gasolinazo” o alguna otra variedad de esquizofrenia, aderezada de “entrevistas” y “testimonios” de los mismos vándalos y saqueadores de cómo “todo lo operaron los representantes del PRI en las colonias” o de cómo “los policías les cobraban una lana para dejarlos robar”.

No mamen. 

En política, los fenómenos se explican con una sola pregunta: ¿a quién beneficia? Contestada ésta, todo cobra sentido. 

Ojo, yo no soy partidario del PRI ni de Peña, pero me resulta más creíble que la mano que mueve los hilos sea otro personaje.

Aquí tengo yo algunas preguntas para responder esa:

1. ¿Por que la gente le cree a los supuestos vándalos entrevistados? ¿Qué les hace pensar que dicen la verdad?

2. ¿En que se beneficia el PRI con los saqueos? ¿No generan ingobernabilidad y descontento social? ¿No le quita votos en las elecciones del año que viene en el Edomex? ¿No generan la percepción de que el gobierno es ineficaz para proveer de seguridad a los ciudadanos? ¿No demuestra el enorme, insondable, quizá irreparable vacío de autoridad?


3. ¿Quién podría beneficiarse de los disturbios? ¿A quien le conviene achacárselos al PRI? ¿Quien tiene el control de grupos de choque de ‘izquierda’ en todo el país? ¿Quién ha promovido una y otra vez que se de amnistía a cuanto grupito de inconformes con lo que sea se dan su taco destruyendo y robando en Oaxaca, en Guerrero, en la Ciudad de México? ¿Quién dejó morir a dos policías en Tláhuac para no meterse con el mítico México Bronco y sus sagrados Usos y Costumbres? 


4. ¿Por qué los disturbios más fuertes y visibles son en el Edomex? ¿Donde hay una elección el año que entra que se ve como laboratorio de la elección presidencial del ’18?

5. ¿A qué otro grupo le conviene la inestabilidad? ¿Al narco? ¿A la guerrilla? 

6. ¿Quién ha hecho toda su carrera política usando la razón de la fuerza en vez de la fuerza de la razón? ¿Quien se llama a sí mismo el caudillo de los pobres? ¿Quien vive del discurso del odio, del ustedes contra nosotros, del pueblo bueno e impoluto y la mafia en el poder? 


7. ¿Quien lleva diez años sin sueldo pero tiene estructura, recursos, vehículos, gente, organización en todo el país?

8. ¿Quién, señor López? ¿Quién?

2016 fue bueno para mi. 

Para mi el 2016 fue un buen año. Tengo mucho que agradecer en éste ciclo que termina. 

Si, tuvo sus sinsabores (todavía no me repongo de que haya ganado Trump y cuantos grandes de la música se fueron, Arjona ahí sigue), pero siempre he preferido contar mis bendiciones que fijarme en lo que me hace daño. 

Lo primero, lo más, es que mis seres queridos y yo estamos aquí, sanos, salvos, bebiendo aún del vino de la vida. Ya con eso va uno de gane. 

Éste año vio la luz Lo que mata no es la bala, mi hija de papel y tinta que tanto esfuerzo me costó y de la que estoy tan orgulloso. Saberla en el mundo, en las manos de propios y extraños me llena de emoción. 

Profesionalmente fue un año muy satisfactorio. Casos interesantes, nuevos clientes, muchas victorias y una que otra derrota que como duelen, pero enseñan. En esto de ser abogado, nadie tiene 1000 de bateo, pero es tan bonito que hasta cuando se pierde, se gana experiencia. 

Hablando de bateo: ¡ganaron los Cubs! ¡Ganaron los pinches Cubs! Saludos a la cabra. 

Me siento afortunado. Cierro el año contento, con el corazón lleno de amor por mi esposa, mis hijas, mis padres, mis hermanos, mis sobrinos, mis cuñados, mis suegros, mis amigos, mis socios, mis hermanos que nacieron en otra casa y de otros padres, mis clientes, adversarios, mis lectores y hasta para mis malquerientes. 

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