Los furiosos de López

Lo que no has entendido es que yo lo que quiero es que esto truene de una vez.

—Votante de López

Los furiosos de López ya decidieron su voto.

No quieren saber de razones.

Unos les llaman Testigos del Peje. Otros Pejezombies. Lo cierto es que sus seguidores son legión.

No les importa ni el pasado de su candidato ni el futuro que pueda traer. El debate de hoy les viene valiendo madre.

Miran a la Mafia del Poder que lo acompañan y se encogen de hombros.

Leen sobre las preocupaciones legítimas respecto a su estado de salud y lo comparan con la estupidez de Fox, la incultura de Peña o el supuesto alcoholismo de Calderón.

El seis de mayo publiqué la razón del porqué mi voto es contra López. De los comentarios que recibí de votantes de López no hubo uno solo que sustentara sus argumentos (o insultos) en hechos, datos o pruebas.

Ni. Uno. Solo.

Lo más leve que me llamaron fue vendido y vendepatrias. Hijo de la chingada y traidor a la patria también tuvieron repetidas apariciones.

Ah, y mentiroso.

Sin embargo cuando invitaba a los lectores a traer sus datos, sus pruebas, lo que fuera que refutara objetivamente mis argumentos: nada. Nadie trajo nada.

La razón es sencilla: el voto por López no es racional, es furioso.

Los seguidores de López están votando por él porque están furioso, y no les falta razón para estarlo.

Diría Clinton: Es la corrupción, idiota.

Así, en cuatro palabras, puede explicarse el porqué y el cómo hay gente dispuesta a dinamitar el país.

La casa en Malinalco de Videgaray.

Korenfeld y su (ab)uso del helicóptero de la CONAGUA pa no tener que sufrir el tráfico como el resto de los mortales para ir al aeropuerto con su familia rumbo a Vail.

Las grabaciones de OHL y sus enjuagues con el Circuito Mexiquense.

Moreira y los millones que se llevó de Coahuila, libre en Barcelona.

Murat con sus propiedades millonarias en el gabacho y a quién premió con la gubernatura de Oaxaca.

Roberto Borge en Quintana Roo.

Rodrigo Medina en Nuevo Leon.

Cesar Duarte en Chihuahua.

Javier Duarte en Veracruz.

Estos cuatro gobernadores, en su momento, fueron todos elogiados por Peña como la cara del nuevo PRI.

Y luego está la Gaviota. La pinche Gaviota.

La Casa Blanca fue dónde la proverbial puerca torció el rabo.

Es el edificio sobre el que se levanta la furia de los ciudadanos y los votos de López.

Los mexicanos podemos aguantar (cada vez menos) que nuestros gobernantes nos roben.

Lo que si nos puede es que nos quieran ver la cara de pendejos. Ahí si se acabó la hora del amigo.

Ah, tampoco nos raya que las actrices de segunda venidas a Primera Dama salgan en cadena nacional a regañarnos por tener el atrevimiento de preguntar ¿Quén pompó?

Que si la casa la compró con sus ahorritos que juntó de llorar en pantalla y de vender los calendarios en calzones que cuelgan de todas las vulcanizadoras del país.

Que si Juan Armando Hinojosa la hizo de Elektra y le dio chance de liquidarla en paguitos chiquitos.

Que si no fue porque ha recibido miles de millones en obras asignadas por su marido, no, sino porque es su amigo de cenas y parrandas.

Que si está a nombre de una empresa de Hinojosa no para ocultarla, no, sino porque sigue liquidando los abonos.

Que no mame.

Ni a la Vero, ni a Chabelo, ni a Chespirito, juntos, les alcanza con su liquidación para comprarse una casa de siete millones dólares en la que, por cierto, ni un librero, ni un cuadro ni un nada que valga la pena pusieron.

No le ayuda que en los primeros meses de 2014, Grupo Higa y sus filiales (la empresas de Hinojosa) ganaron el contrato para remodelar el hangar presidencial a través de una asignación directa por 945.5 millones de pesos, ni que ha construido 58 caminos en el Estado de México, el Distribuidor Vial Naucalpan, el Distribuidor Vial Metepec, la Autopista Toluca-Atlacomulco y diversas unidades médicas en el estado; ni que Higa participó en las obras del Viaducto Elevado Bicentenario, la autopista Toluca-Naucalpan, el Aeropuerto Internacional de Toluca y el libramiento Acambay; ni que, según los Panama Papers, Hinojosa tiene más de cien millones de dólares en cuentas off-shore.

Hay prosperidad en ser amigo del Gavilán y la Gaviota, verdá de Dios.

Ya ni pa qué hablar del primer departamento en Miami (el que si declaró que tenía y que, como la casa, dice que ha pagado de su chamba –como deja eso de salir en calzones en los calendarios, me cae–) o del segundo que está a nombre de otro contratista de apellido Pierdant que es tan cuate que hasta sus prediales le paga.

Como Peña y la Gaviota parecen nopales y entre más les buscan, más propiedades les encuentran, la aceptación del Presidente está por los suelos. Nunca, desde que esto se mide, un Presidente en México ha sido tan rechazado.

El problema no es uno de popularidad, sino de gobernabilidad.

El amor y el capital político duran para siempre, hasta que no.

Desde la Casa Blanca la gobernabilidad en el país se ha ido erosionando y hoy es casi inexistente y la furia se desborda.

Botón de muestra es Ayotzinapa.

Jose Luis Abarca, un Presidente Municipal impuesto por López al PRD de Guerrero y socio de los narcos de Guerreros Unidos, mandó matar e incinerar a 43 estudiantes.

La falta de credibilidad del Presidente es tal que la opinión pública le achaca el crimen de Estado al gobierno federal y no hay prueba que convenza de lo contrario.

Por eso y tanto los votantes de López están furiosos.

Yo también lo estoy.

La diferencia es que mi furia no es tal que estoy dispuesto a ver el país arder con tal de desquitarme.

Los cambios violentos (no, no estoy hablando de que López promueva violencia, aunque su discurso reciente incita otra vez a la división y polarización social) nunca construyen nada.

No hay un solo ejemplo histórico de construcción de país a partir de la ruptura.

En cambio están a la vista de todos los resultados de la furia: Argentina, Bolivia, Iran, Irak, Hungría, USA, Gran Bretaña; por no hablar de Cuba y Venezuela.

Los países, las sociedades, se construyen gradualmente en incrementos sucesivos y progresivos sobre bases estables.

También ahí están los ejemplos de éxito: Sudáfrica, Chile, Colombia, Alemania, Polonia, Japón, Panama, Brazil, el propio México.

¿Cuándo ha servido romper para construir?

El país tiene MUCHAS cosas mal, pero esta lejos de ser un desastre.

¿El Sistema Penal Acusatorio?

¿El Sistema Nacional de Protección Civil?

¿El seguro popular?

¿El Seguro de Vida para Jefas de Familia?

¿La inversión nacional y extranjera?

¿Apertura comercial?

¿Infraestructura carretera?

¿Ruptura del pacto de impunidad con gobernadores?

¿Reforma educativa?

¿Reforma laboral?

¿Reforma energética?

¿Reforma al sistema de derechos humanos y ley de amparo?

¿TPP?

¿CIADI?

¿Estabilidad macroeconómica?

¿Crecimiento del ahorro?

¿Bajo desempleo?

Todos estos son puntos en los que el país ha y continúa mejorando.

Lo que pasa es que el monstruo voraz de la furia lo empaña todo.

Hace veinticinco años Venezuela votó por la furia y hoy no hay comida ni medicinas. ¿Cometeremos el mismo error los mexicanos? Así parece.

Mi voto es contra López.

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Voy a votar contra López.

Lo digo hoy porque hoy puedo decirlo, porque hoy vivo en un país donde hay libertad de expresión, de pensamiento, de decidir. Hoy vivo en un país donde la crítica rara vez es bienvenida, pero casi siempre es respetada.

Hoy es así. No sé si mañana que López sea Presidente así será (¿Cállate chachalaca, anyone?)

Hoy vivo en éste México libre y hoy digo porque puedo decirlo que voy a votar contra López.

No a favor de Anaya, que es probable que sea el receptor de mi voto.

No a favor de Meade, que es a quien considero el más apto para gobernar.

No a favor de Margarita, que no veo que tenga mérito alguno como para ser Presidenta.

No a favor del Bronco, que solo Dios, el Diablo y el Trife saben qué chingados hace en la boleta.

No. No a favor de ninguno.

Voy a votar contra López.

Es una pena que no pueda votar por alguien y que tenga que votar contra él, pero uno tiene que jugar la partida que está en el tablero y no la que le gustaría jugar.

¿Por qué voy a votar contra López?

Razones no faltan, hay tantas, pero para mi solo cuenta una.

No, no voy a votar contra López porque es como la Chimoltrufia que como dice una cosa, dice otra, ¿pa’ que le digo que no si si? No, no es por eso.

No, no voy a votar contra López porque está aliado a los vándalos de la CNTE que tienen a más de 3 millones de niños sin escuela en los estados más pobres del país, ni porque quiere echar atrás la reforma educativa que es la llave para resolver de fondo el problema de los 50 millones de pobres y volver a los tiempos de la venta y herencia de plazas a maistros sin más mérito ni vocación educativa que el hueso. No, no es por eso.

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No, no voy a votar contra López porque quiere echar atrás la reforma petrolera que le reportará a México 200 mil millones de dólares y creará miles de puestos de trabajo y beneficios para todos. No, no es por eso.

No, no voy a votar contra López porque quiere cancelar el proyecto del Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México que representa cientos de empleos directos, miles de empleos indirectos, prosperidad para la zona y sus habitantes, expansión del turismo y transporte de carga. No, no es por eso.

No, no voy a votar contra López porque quiere imponer un fiscal anticorrupción a modo, un fiscal carnal cubierto por el manto redentor del Mesías de Macuspana. No, no es por eso.

No, no voy a votar contra López porque quiere regalar miles de millones de pesos a ninis, madres solteras, estudiantes, ancianos y desempleados a cambio de votos sin importarle que no hay dinero que alcance para poder resistir ese gasto. No, no es por eso.

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No, no voy a votar contra López porque es el Jefe Máximo de la Mafia del Poder y se hace acompañar de capos como Elba Esther Gordillo, Napoleón Gómez Urrutia, Nestora Salgado, la CNTE, el SME, Alberto Anaya,René Bejarano, Dolores Padierna, Lino Korrodi, Manuel Bartlett, José Guadarrama, Leonel Cota, Ricardo Monreal, Francisco Chiguil, Rigoberto Salgado, Fausto Vallejo, Félix Salgado Macedonio, Alfonso Romo, Cuauhtémoc Blanco, John Ackerman, José Manuel Solano Ochoa, Alfonso Durazo, Clara Brugada, José Luis Abarca, Carlos Ahumada, Chacho García Salvidea, Julio Cesar Godoy, Greg Sánchez, el PES, el PT, más lo que se acumule ésta semana. No, no es por eso.

No, no voy a votar contra López por el tema de Ponce, su secretario de finanzas en el GDF, que se jugaba los millones en Las Vegas, ni por el tema de Bejarano, su entonces secretario particular, que fue captado embolsándose tantos fajos de dólares que no cupieron en su portafolio y tuvo que meterlos en las abultadas bolsas de su saco, ni por el tema de los segundos pisos que fueron adjudicados a los cuates para hacer el cochinito, ni por el tema de que su chofer ganaba 70 mil pesos mensuales, ni por el tema de que su hijo gusta de calzar zapatos Prada, ni por el tema de que en mayo del 2012 su equipo de campaña organizó un pase de charola con empresarios en las Lomas de Chapultepec para reunir 6 millones de dólares para la campaña presidencial. No, no es por eso.

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No, no voy a votar contra López porque durante su única gestión de gobierno, al frente del Distrito Federal, no respaldó una sola de las banderas tradicionales de la izquierda. ¿Matrimonios homosexuales? No. ¿Legalización de las drogas? Tampoco. ¿Transparencia y rendición de cuentas del gasto? Menos. ¿Respeto a la disidencia, a la libertad de expresión, a ideas distintas de las suyas? ¡Cállate, Chachalaca! No, no es por eso.

No, no voy a votar contra López porque hizo un cómic para burlarse de los que salimos a la calle a exigirle seguridad y combate a la delincuencia en el que nos representaba a los manifestantes como jóvenes de clase alta y pelo rubio, encantados de acudir a la manifestación para estrenar ropa nueva y tomarnos una foto con los amigos sin importarle que las víctimas de la delincuencia fueran mayoritariamente pobres. Tampoco porque para López, la delincuencia es una función de la desigualdad y la pobreza y no un fenómeno social de aristas múltiples que tienen su origen en la educación y la descomposición del tejido social. No, no es por eso.

No, no voy a votar contra López porque nunca ha pagado impuestos, no existen sus declaraciones de ingresos y nunca se ha sabido de qué ha vivido en 20 años. No, no es por eso.

No, no voy a votar contra López porque es un mentiroso. No, no es por eso.

No, no voy a votar contra López porque ha sido el factor más destructivo de la unión y solidaridad entre mexicanos. No, no es por eso.

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No, no es por ninguna de estas razones.

Voy a votar contra López porque a López la ley le vale madre.

Para él obedecer la ley es optativo. Para sus seguidores, también.

A López parece no importarle que cuando se mandan al diablo las instituciones, cuando la ley que rige es la de la selva, son los pobres los que más tienen que perder porque son los más débiles.

Pocas cosas retratan cuanta madre le vale la ley a López como los casos del linchamiento en el pueblo de Magdalena Petlacalco, el del Paraje San Juan y el de Los Encinos.

En el primero, cuando se dio el linchamiento su respuesta no fue mandar a la policía, no. El dijo –No nos metamos con las creencias de la gente.

Vinieron muchos linchamientos más. En el más grave dos policías fueron quemados vivos en Tláhuac.

López se encogió de hombros y cuando Fox cesó a Ebrard como Secretario de Seguridad, López lo rescató como Secretario de Desarrollo Social.

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En los casos del Paraje San Juan y el de Los Encinos López sacó las siguientes perlas: “Ley que no es justa no sirve. La ley es para el hombre, no el hombre para la ley. Una ley que no imparte justicia no tiene sentido” y “La Corte no puede estar por encima de la soberanía del pueblo”.

Ese es López de cuerpo entero.

Me aterra su propuesta de concentrar todas las Fuerzas Armadas y policías del país en una Guardia Nacional bajo el mando de quien no cree en la ley.

Peor, de quien desprecia la ley.

Imagina esa Guardia Nacional al servicio de alguien al que la ley es un instrumento para usar contra los adversarios, como lo hizo con Carlos Ahumada, y para ser ignorada cuando son los aliados quienes la violan, como fue el caso de los Panchos Villa, los Panteras, los Bejarano.

¿Hay alguna suspensión incomoda en un juicio de amparo inconveniente? Ya lo dijo: “La Corte no puede estar por encima de la soberanía del pueblo”.

¿Quién es el interprete de la soberanía del pueblo? López, por supuesto. Ahí les va la Guardia Nacional para defenderla.

¿Hay alguna ley que no puede cambiar porque no tiene los votos en el Congreso? Ya lo dijo también: “Ley que no es justa no sirve. La ley es para el hombre, no el hombre para la ley. Una ley que no imparte justicia no tiene sentido”.

¿Quién decide si una ley es justa o no? López, por supuesto. Ahí les va la Guardia Nacional para enfrentarla, ya no digamos para obligar a los legisladores a cambiarla.

Por eso voy a votar contra López, por la misma razón que no voté por él en el 2006 ni en el 2012.

Voy a votar contra López porque me gusta vivir en un México de leyes, de libertades, donde los derechos de las minorías no están a votación de las mayorías, dónde la culpabilidad o inocencia de las personas las deciden tribunales independientes e imparciales y no un tirano con complejos mesiánicos, donde las votaciones se dan en urnas cerradas y privadas y nos en asambleas en plazas públicas a mano alzada.

Voy a votar contra López porque votar contra López es votar a favor del México que quiero.

¿Y tu?

Viva México