Mi voto

Mañana voy a darle mi voto a Anaya.

No, no estoy votando por Anaya. Estoy votando contra López, como dije que lo haría.

También estoy votando por el PRD.

El PRD necesita los votos y México necesita del PRD.

La primera vez que voté, lo hice en el 2000 por Cárdenas. Esa fue la última vez que voté por el partido cuyas causas sociales son las más cercanas a mi corazón.

López lo secuestró en 2006, lo violó en 2012, e hizo todo lo posible por matarlo desde entonces y a la fecha.

Hoy no hay ningún candidato presidencial de izquierda en la boleta, ni uno solo que represente las causas en las que creo.

No hay una sola propuesta de ampliación de nuestras libertades civiles. ¿Ampliación? Caray, no hay una sola propuesta de protección.

Aborto legal y seguro: ✖️

Eutanasia y muerte digna: ✖️

Matrimonio y adopción homosexual: ✖️

Legalización de las drogas: ✖️

Una educación libre, liberal, laica, científica, gratuita, competitiva, y evaluada: ✖️

Discusión de ideas en libertad: ✖️

Rendición de cuentas claras y transparentes desde el poder: ✖️

Fiscalía independiente: ✖️

Estado de Derecho: ✖️

Combate efectivo a la corrupción e impunidad, incluyendo a “los de casa”: ✖️

Independencia judicial: ✖️

Medio ambiente sustentable: ✖️

Gestión, cuidado y rehabilitación del agua: ✖️

Equidad de la mujer y el hombre: ✖️

La lista es larga. Todos nos quedan a deber.

Por eso votaré por el PRD, por eso y porque hay que votar contra López.

Ser puto es inevitable

Puto es el dedo chiquito del pie que se pega con la puta esquina de la cama.

Puto tráfico. Putos los manifestantes que causan el tráfico.

Puto gobierno. Puto presidente, senador, diputado, gobernador. Puto policía. Puto achichincle del achichincle del puto achichincle.

Puto frío. Puto calor. Puto aire acondicionado. Puto sol. Puto viento.

Puto cansancio. Puto colchón en el que no se puede dormir.

Puto, el que no brinque, el que no salte. Puto, el que creyó lo del informe. (Gracias a los putos de Molotov).

Puto comediante que te hace reír. Puto playlist chignon.

Según el puto voto de cada quien: Puto Anaya, Puto López, Puto Meade. Al puto del Bronco ni quién lo cuente.

Puto el gusto que me da cuando alguien me dice que le gustó mi puto libro.

Puto nuestro amigo, nuestro broder, nuestro pana. Puto él y su puto hermano.

Puto el ex de tu chava. Puto el novio de tu hija.

Putos todos los que gritan puto en el estadio.

Puto es el que no se atreve, el sacatón.

Ser puto no es ser homosexual. Ser homosexual no es ser puto. Es más, no conozco un solo puto homosexual que sea puto.

Pero para los putos de la FIFA son sinónimos y por eso el puto grito de puto no cabe en los putos estadios del puto mundial del putísimo fútbol.

Y puede que tengan la puta razón.

El puto mundo está viendo el mundial.

Ese mundo que no entiende que ser mexicano es ser puto, que lo puto le llega al nacer —mira que puto bebe tan lindo— y que no se quita ni con la muerte —ese puto era a toda madre.

Para el mundo el puto grito de puto es homofóbico y ofensivo y nosotros, los putos mexicanos, estamos obligados a demostrar en la cancha y en las gradas, que no somos unos pinches putos cualquiera, no, sino que somos unos pinches putos excelentes.

Que podemos ser respetuosos del otro y sus sensibilidades. Que la nuestra es una mano amiga. Que lo nuestro no es otra cosa que un puto desmadre.

Que el puto México es más que los putos narcos.

Que somos mejores que el puto de Trump y su puto muro y los putos del CBP que enjaulan a los niños.

Que podemos no gritar puto en el estadio.

Por cierto, se me olvidaba: puto el que lo lea.

Hágase el cambio verdadero … pero en los bueyes de mi compadre

Usted.

Si, usted.

Usted que está sediento de un cambio.

Usted que está hasta la madre del PRIAN y de que todo siga igual y de que los de arriba, los de la mafia del poder y el chupacabras lo sigan chingando.

Usted que está que se le cuecen las habas por que haya un cambio verdadero.

Vote usted por López. Ande. Lo reto a que lo haga.

Le tengo una noticia: NADA. VA. A. CAMBIAR.

Leyó usted bien. Nada.

¿Sabe por qué? ¿No? Déjeme le explico.

Nada va a cambiar porque NADIE VA A CAMBIAR.

Mire: el cambio verdadero no depende de un mesías redentor, sino de la persona a la que se encuentra en el espejo todos los días al cepillarse los dientes o lavarse la cara.

El cambio verdadero está en usted, en mi, en la vecina, en el del gas, en la doctora, en el ingeniero, en la de la fruta, en el del café, en la pintora, en el bailarín, en la empresaria, en el comentarista de deportes; en nosotros como sociedad, como nación, como país.

¿Seguirá usted robándose la luz?

¿Tirando basura en la calle?

¿Pasándose el alto?

¿Buscando el alcoholímetro en Waze para poder manejar borracho?

¿Comprando piratería “porque ni se nota que no es original”?

¿Estacionándose en doble fila o en lugares para discapacitados “porque no hay lugar”?

¿Va a seguir dando mordida?

¿Quedándose con el cambio?

¿Pidiendo que le cobren “sin factura” para “ahorrarse el IVA”?

¿Va usted a dejar de comprar celulares robados “porque es más barato”?

¿Va volver a pegarle a su pareja? ¿Va a seguir dejando que su pareja le pegue?

¿Va a seguir sabroseándose a la señito que tiene a mano en el pesero?

¿Va a seguir queriendo entrar al metro antes de dejar salir?

¿Ocupando las sillas mientras hay adultos mayores, niños y embarazadas que van parados?

¿Robándose los útiles y papelería de la oficina?

¿Llegando tarde, yéndose temprano y dar el relojazo en el trabajo?

¿Comprándole droga al narco?

¿Metiéndose en la fila?

¿Va a usted a seguir poniendo cubetas y otros estorbos en la calle “para que no le ocupen su lugar”?

¿Va a dejar las micas en sus placas para evitar las fotomultas?

¿Va a separar la basura? ¿Re-usar y reciclar?

¿Ve usted?

Todo esto se necesita para un cambio verdadero. Esto y más. Se necesita que usted y yo y todos cambiemos.

Pero no.

Nadie va a cambiar porque todos queremos que sea otro el que cambie.

Todos queremos un cambio verdadero siempre que ese cambio no implique ni el más mínimo esfuerzo de nuestra parte para resolver las cosas de las quejamos.

Queremos más dinero por menos trabajo.

Mejor educación pero sin reforma educativa.

Calles limpias pero sin que nosotros las barramos, ya ni hablar de no tirar basura.

Servidores públicos honestos con los demás pero que a nosotros nos acepten mordida.

Que no nos roben pero que podamos seguir comprando lo que le robaron a otros.

Que la policía nos proteja pero que no derrame sangre.

Que no haya contingencia ambiental pero que nuestro coche circule diario.

Que los maestros enseñen pero que no cobren mucho.

Que se hagan líneas de transporte público, pero que no pasen frente a nuestras casas.

Que haya alumbrado y bacheo eficiente pero que nuestra casa no pague predial.

Lo que queremos es que se haga el cambio verdadero, pero en los bueyes de nuestro compadre y así, damita, caballero, así no se puede.