México, la fábrica de pobres de López Obrador

México es ya una fábrica de pobres.

No lo era. La Cuarta Restauración lo ha convertido en una.

López y sus secuaces son de mentalidad pobre, de ideales pobres, que ven un país pobre, de pobres, para pobres.

Por el bien de todos, primero los pobres.

Para eso hay que hacer más pobres.

No vaya a ser que, como dijo Yeidckol Polevnsky, presidenta de Morena:

Cuando sacas a la gente de la pobreza y llegan a clase media, se le les olvida de dónde vienen, porque la gente piensa como vive. Entonces cuando llegan a clase media se les olvida de dónde vienen y quién los sacó de pobres“.

De ese tamaño.

Morena no quiere que la gente pase de la pobreza a la clase media, no vaya a ser que se les olvide quién los sacó de pobres.

Es mejor que vivan siempre agradecidos por la limosna de hoy, que cuiden la de mañana, que no se les olvide de quien es la mano que da el sustento a cambio del voto.

Trabajan arduamente en hacer más pobres. Millones de pobres.

Los 40 mil trabajadores que construían el aeropuerto hoy son más pobres.

Los niños que estaban recibiendo educación de calidad por maestros más preparados y evaluados hoy son más pobres.

Los maestros que si se ocuparon de prepararse, que no están dispuestos a que otros ocupen sus plazas laborales por haberlas comprado o heredado o por obra y gracia de la CNTE hoy son más pobres.

Las personas cuyas Afores invirtieron en la Fibra E hoy son más pobres.

Los 57 millones de afiliados al ahora cancelado Seguro Popular hoy son más pobres.

Los 120 millones de mexicanos que vamos a pagar los 137 millones de dólares que vamos a perder del avión presidencial, los 38 mil millones de pesos que van a costar los bonos del aeropuerto, los intereses al 9.25% de los bonos de Pemex, la CFE y la deuda soberana de México (el Bono M), el Tren Maya y la ocurrencia de la próxima semana hoy somos más pobres.

Ya mejor ni digo lo pobre que es ahora nuestro Servicio Exterior, nuestro Banco de México, nuestra CNBV, nuestro IFT; nuestro gobierno todo donde hay una fuga masiva de talento que no quiere, no acepta, que todo el valor agregado de su conocimiento técnico se pague a sueldos de pobreza.

Y es que en la República de la Austeridad la pobreza es una virtud y la riqueza … La riqueza es, en el mejor de los casos, una vergüenza y en el febril discurso del gobierno es siempre sospechosa, siempre el indicio de un crimen, de relaciones inconfesables de corrupción.

Por eso el Presidente viaja en avión comercial y pone a remate el oficial.

Por eso deja los Pinos y dice que vivirá en un departamentito cerca de Palacio Nacional, al fin que él con un catre y una estufa tiene.

Por eso se para a comprar café en un Oxxo.

Si el Pueblo es bueno, el Pueblo Pobre es virtuoso, magnífico, excelso, impoluto.

Hay que aparecer como pobre y actuar como pobre y pensar como pobre para poder interpretar los designios y la voluntad de los pobres. Así puede uno decir que no se pertenece a sí mismo sino al pueblo.

La pobreza como virtud aspiracional es un ingrediente elemental en la receta de los regímenes totalitarios.

Así se justifica el empobrecimiento del país.

Es a lo que la nación Morena aspira.

Quieren volver al país de Nosotros los pobres, el de Rosa Salvaje, el de María la del Barrio, el del Indio Tizoc que muere cuando el tecolote canta.

Es en lo que lo convertirán, manque los lleven los pingos.

Botón de muestra lo dicho por Eréndira Sandoval, Secretaria de la Función Pública:

No tenemos por qué brincar desde el Estado, los funcionarios, los senadores, los jueces y los magistrados a llegar a los salarios del mercado; más bien los salarios del mercado, los honorarios y los ingresos del mercado tendrían que ajustarse a nueva moralidad y a una nueva ética pública de salarios justos, no mediocres, no mermados, no reducidos, pero justos.

¿Existe algún otro gobierno en el mundo que pida bajar salarios?

¿Neta?

Ni siquiera hay congruencia.

Un día dicen que los salarios se reduzcan, otro día que promoverán una enmienda constitucional para que siempre tengan que aumentar por arriba de la inflación.

Las dos ideas son un despropósito, un desprecio a las fuerzas del mercado, una ignorancia absoluta de cómo funciona la economía.

Déjame darte una pista sobre los funcionarios de la Transformación Gansito: el que condena el dinero lo ha obtenido de manera deshonrosa; el que lo respeta se lo ha ganado (Ayn Rand, el Desafío de Atlas).

¿Sabes qué hace la gente que no quiere ser pobre cuando su país desprecia la riqueza y hace de la miseria una virtud?

Se va.

Ejemplos sobran: Cuba, Venezuela, Bolivia, Argentina.

No veo las hordas decididas a emigrar hacia allá.

Lo que veo es a todo el que puede tomar sus cosas y marcharse hacia donde sus talentos se conviertan en oportunidades.

México pudo ser una potencia. Es más, ha sido una potencia. Es hoy la 14a economía del mundo.

No lo será más.

El voto del enojo y la sinrazón del Elegido lo han convertido en una fábrica de pobres.

Pobres estudiantes en manos de la CNTE.

Pobres profesionistas que saldrán de las universidades gansito con un título impreso en papel de baño.

Pobres ciudadanos con un Poder Judicial debilitado, sin organismos autónomos que defiendan sus derechos.

Pobres empresarios en una economía a la deriva sin condiciones de certeza, sin crédito asequible, sin capital circulante en la calle.

Pobres mexicanos que regresaremos a la pobreza de la que pensamos nos habíamos desecho y por la que votamos de regreso.

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Bonos del NAICM for Dummies y las demandas que vienen

El Pueblo es sabio. El Pueblo no se equivoca.

Excepto cuando el Pueblo la caga. Cuando eso pasa, hasta las paredes se manchan.

Así, como cuando el Pueblo avala la cancelación del NAICM sin tener, ni poquita, ni tantititititita idea del costo de hacer semejante pendejada.

Un bono es una deuda entre el emisor y el comprador. El emisor se obliga a pagar el principal de la deuda (los enterados le llaman par) al vencimiento del plazo y a pagar un interés por un tiempo determinado.

Para financiar el NAIM se emitieron cuatro series de bonos por 6 mil millones de USD: dos a diez años y dos a treinta.

Los tenedores de esos bonos tienen derecho a recibir intereses por su dinero durante 10 o 30 años y luego a que se le pague el principal completo.

Como todo en el mercado, los bonos no tienen un precio fijo.

En su colocación inicial se venden por debajo de su valor nominal (bajo par) y su precio en el mercado va subiendo o bajando según el riesgo o certeza en el pago.

Si los inversionistas creen que los intereses o el principal no van a ser pagados, el precio del bono baja.

Al revés, si hay una percepción de solvencia económica y moral del emisor que se traduce en una certeza del pago, el precio del bono sube.

Cuando el precio del bono baja, la tasa de interés que tiene que pagar sube para compensar así la percepción de riesgo que provocó su caída en el precio y viceversa.

La deuda financiada con un bono de baja confiabilidad le sale más cara al emisor.

Algo así como los paguitos chiquitos de Elektra donde compras una lavadora y pagas tres.

Si el que compra esa lavadora tuviera solidez económica, podría pedir su crédito a otro banco y pagar solo 1.12 lavadoras, no tres.

Hoy el precio de los bonos del NAIM es de 0.77 USD, veintitrés centavos bajo par. En cristiano: su precio es 23% más, barato y sus intereses a pagar tienen que subir.

La deuda del NAIM es un Elektra reloaded.

Esta situación llevó a las calificadoras de riesgo a dregadar los bonos a la calidad de basura, arrastrando a los bonos de Pemex, la CFE y la deuda soberana de México (el Bono M) que ahora paga un 9.25% de interés y antes de la cancelación pagaba el 8%.

Esto, como tu comprenderás, tiene molestos a los tenedores de los bonos del NAIM.

Y aunque me canso ganso, el miedo no anda en burro: el gobierno del cambio verdadero emitió una oferta de comprar el 30% de los bonos, con un precio de entre 0.9 y hasta par 1.0, esperando que con esa cucharadita de té de tila los inversionistas ya no demanden.

Si los inversionistas aceptaran, la austeridad republicana nos costaría, más menos, entre 36 mil y 38 mil millones de pesos MXN.

Yo hay días que no los gano. ¿Y tu?

Pero, ¿y las demandas, ‘apá?

Ah, esas ahí vienen.

Los tenedores no aceptaron la oferta de la República Amorosa. —Ráscale más —dijeron—. Faltan los intereses, el rendimiento que esperamos de nuestra inversión.

Si el ganso cansado amanece un día gallito así como para detener las obras, incumple el contrato de los bonos y se vence la deuda completa … más las penas.

Si no las detiene, incumple con la voluntad del Pueblo infalible, sabio, bueno.

En la lógica de aquí mando yo y solo yo, el rayo de esperanza caerá cuál chahuistle, haiga sido como haiga sido.

Él no va a inaugurar la obra de infraestructura estrella de Peña, manque lo lleven los pingos y si en el traste el país se va al traste, será la culpa de la mafia en el poder, los conservadores, la minoría rapaz, el ratón vaquero, el chupacabras o el chivo expiatorio del momento.

El gobierno NO puede cancelar un proyecto como éste así nada más y si, como contratista e inversionista o como un tercero afectado por la decisión (como serían las aerolíneas) SI hay algo por hacer.

Los bonos se emitieron en NY, bajo las leyes y sujetos a los tribunales de ahí mismito. Ahí serán las demandas.

Los inversionistas extranjeros que no tienen bonos van a demandar en términos del Convenio sobre solución de controversias en materia de inversiones entre Estados y nacionales de otros Estados, más conocido como el Convenio de Washington o el Convenio del CIADI.

El CIADI es un sistema confiable, especializado e imparcial para resolver disputas sobre inversiones, evitar el favoritismo o la presión de los tribunales locales o el uso de la protección diplomática contra sus fallos.

Las disputas ante el CIADI generalmente involucran a empresas extranjeras que afirman que un gobierno anfitrión abusó de ellas al expropiar sus activos, discriminarlos o tratarlos de manera injusta.

Los inversionistas extranjeros NO tendrán que recurrir al sistema judicial mexicano para generar una disputa. Podrán iniciar un procedimiento de arbitraje ante un panel del CIADI y, si los árbitros deciden a su favor, podrán hacer valer dicho laudo en México o en cualquier lugar donde México tenga algún activo.

Por lo que hace a los inversionistas nacionales, estos no tienen a su alcance las protecciones de los tratados de inversión, pero nuestro sistema judicial es lo suficientemente robusto como para proteger sus derechos.

Empresas nacionales que hayan sido afectadas por la cancelación del aeropuerto, o que lo vayan a ser por otras decisiones similares, tienen a su alcance dos mecanismos: el juicio de amparo y el juicio de responsabilidad por la actividad irregular del Estado.

El inversionista nacional afectado puede promover un juicio de amparo indirecto por la falta de motivación y fundamentación legal de ésta decisión. El Ejecutivo puede cancelar proyectos, pero no a capricho: sus decisiones requieren un sustento técnico y un fundamento legal. La cancelación del aeropuerto no cumple con estas características.

Mi recomendación para aquellos inversionistas o contratistas que crean amenazado su patrimonio por estas decisiones: no entrar en pánico, determinar la afectación o el riesgo a la inversión y consultar a su abogado.

La #CuartaRestauración de la Dictadura Mexicana

Hoy es el segundo día del gobierno de López Obrador, del cambio verdadero, de la honestidad valiente, de primero los pobres.

Ayer empezó lo que el Presidente de la República ha llamado la Cuarta Transformación.

¿Las otras tres?

La Independencia, la Reforma, la Revolución.

Esos son los tres puntos de inflexión que han definido, según la visión ahora oficial de la historia, el destino de nuestro país.

Es interesante que se dejen de lado el nacimiento del PRI, la expropiación petrolera, el desarrollo estabilizador, el 2 de octubre (¿no que no se olvida?), la bienvenida de la oposición al Congreso, el terremoto del ’85, la caída del sistema del ’88, el TLCAN, el IFE, las muertes de Colosio, Ruiz Massieu y el cardenal Posadas, el EZLN, la crisis del ’95, la alternancia en la presidencia en el ’00 … por nombrar algunos de los eventos que han forjado al México moderno.

Ya del internet, el comercio electrónico, los periódicos digitales, YouTube y las redes sociales, mejor ni hablamos.

¿Qué tienen en común las tres transformaciones entre sí?

Lo primero es la guerra.

Las tres transformaciones fueron resultado de guerras civiles en las que los mexicanos no pudimos resolver nuestras profundas diferencias a través del diálogo y la negociación y decidimos matarnos los unos a los otros, dejar correr la sangre, demostrar, en palabras de Álvaro Obregón que el que más mata, más manda.

Cientos de miles de mexicanos dejaron la vida en las tres transformaciones que glorifica nuestro gobierno.

¿Es eso a lo que aspiramos? ¿Treinta millones de mexicanos votaron por la razón de la fuerza y no por la fuerza de la razón? ¿Neta?

La segunda similitud entre las tres primeras transformaciones es el autoritarismo.

El primer gobernante emanado de la guerra de independencia fue Iturbide quien se autonombró Agustín I, Emperador de México. Así nomas.

De la Guerra de Reforma salieron los monarcas Oaxaqueños: Júarez y Díaz. Ambos dictadores que llegaron al poder con buenas intenciones y que fueron consumidos, corrompidos, por el poder absoluto que acumularon y que no supieron soltar a tiempo.

De la Revolución salió el PRI y su dictadura perfecta de más de 70 años.

La tercera similitud entre las tres transformaciones es que, en el fondo, sirvieron para poco.

Fueron gatopardismo violento en el que todo cambio para permanecer igual.

El único cambio verdadero de estas transformaciones fue el grupo que obtuvo y se quedó en el poder. Nada más.

Los pobres siguieron siendo pobres.

Los faltos de oportunidades siguieron faltos de oportunidades.

El poder siguió en manos de unos cuantos.

Esos cuantos siguieron haciendo negocios privados con los bienes públicos.

El legado de las tres transformaciones con las que equipara López su movimiento es el de la sangre y el garrote

¿Cuál será el de la Cuarta?

El Presidente ha dicho que quiere pasar a la Historia (así, con H mayúscula) y ocupar un sitio junto al de Hidalgo, Júarez, Madero y Cárdenas.

Ojalá que no.

Hidalgo incendió al país y acabó fusilado, su cabeza colgada de la Alhóndiga de Granaditas.

Júarez incendió al país y murió aferrado al poder, a punto de ser derrocado por un movimiento cuyo principal objetivo era la no reelección.

Madero incendió al país y acabó asesinado arteramente por las mismas fuerzas que desencadenó.

No son buenos ejemplos ni buenos augurios.

La Cuarta Transformación puede ser eso, una transformación de fondo de la vida nacional.

Puede ser, también, una Restauración del legado de las tres primeras. Está en las manos del Presidente escoger su destino.