López y el coronavirus van a matar varios mexicanos.

Lo que ha pasado en estas semanas demuestra que López es fundamentalmente inepto (intelectual, moral, temperamental y psicológicamente) para ser Presidente. Le quedó grande la silla, pues.

Cualquiera con dos dedos de frente puede imaginar que un presidente enfrentara al menos una crisis inesperada durante su mandato y en ese momento, el juicio, la templanza, su capacidad de escuchar y hacerse asesorar y el discernimiento del presidente, su carácter y capacidad de liderazgo, son realmente importantes.

El problema es que López desconfía y descree del conocimiento técnico o científico. Él considera que no lo ha necesitado para alcanzar todas sus metas, incluida la Presidencia. Es más, él lo desprecia como una especie de barrera de acceso entre “las élites” y “el pueblo bueno”. Para él todo el que sabe algo que él ignora es un tecnócrata, conservador, neoporfirista.

La virulenta combinación de ignorancia, inestabilidad emocional, demagogia y venganza con la que se conduce López más que resultar en una presidencia fallida podría muy bien conducir a una catástrofe nacional.

La pinche idea de que López y su “fuerza moral” van a guiar al país en estos tiempos me hace un nudo en el estómago y por nudo en el estómago quiero decir me cago de miedo.

Sin duda, López no es responsable ni del coronavirus ni de la enfermedad que causa y no podría haber evitado que golpeara nuestro país incluso si hubiera hecho todo bien.

El problema es que lo ha hecho todo mal.

López desmanteló el sistema de salud mexicano. Yo no sé si lo hizo porque estaba plagado de corrupción (qué sigue estando) o porque el seguro popular era un logro de Calderón (qué lo sigue siendo aunque ya no exista) o porque quiso mostrar a las farmacéuticas y los distribuidores quién manda (y ellos han hecho lo propio).

Lo cierto es que despidió doctores y enfermeras, hay desabasto de medicinas y no hay capacidad de atención en los institutos de salud pública.

Así estábamos antes de la crisis, pero como dice un refrán de esos que le gustan citar a López “Éramos muchos y parió la abuela”.

Ahora, además, enfrentaremos escasez de ventiladores y suministros médicos, y los hospitales, públicos y privados, pronto pueden verse abrumados por la insuficiencia de camas.

Si crees que la escasez de papel de baño ha complicado tu vida, no tienes ni puta idea de lo que viene.

Esto va a causar no solo muertes innecesarias relacionadas con el coronavirus, sino también muertes de aquellos que padecen otros padecimientos que no tendrán acceso inmediato a la atención hospitalaria.

Leíste bien: mucha gente se va a morir.

Podríamos enfrentar una escasez de ventiladores y suministros médicos, y de camas en hospitales si el número de casos de coronavirus fuese controlado con las medidas de seguridad recomendadas por la OMS.

Pero no.

Día tras día tras día, López ha negado descaradamente la realidad, en un esfuerzo por mantener vigente la narrativa de que él se debe al pueblo, de que el conocimiento no es necesario, de que su fuerza moral redentora nos protegerá, de qué hay una conspiración conservadora contra su gobierno.

Ojalá que López tuviera razón.

Ojalá, pero son mamadas.

Tristemente él y nosotros estamos en el proceso de descubrir que no se puede maromear para salir de una pandemia. No hay nadie que pueda hacerle al coronavirus lo que Irma Eréndira Sandoval le hizo a las propiedades y la corrupción de Bartlett: mentir al respecto y hacerlas desaparecer.

La información errónea y las mentiras del presidente sobre el coronavirus son de no mamar. Ha llegado al punto de decir que no es para tanto y pedir a la gente que se abrace.

Estamos frente a un fracaso en el liderazgo nacional que se deriva de un defecto en el carácter de López.

López es tan impulsivo, miope e indisciplinado que no puede ni pensar más allá del momento.

La personalidad del presidente lo hacen no solo inútil para lidiar con esta crisis de salud pública, lo hacen francamente perjudicial.

Él sabe que nada será igual.

Su gobierno podrá dar de manotazos, la mañanera podrá seguir siendo el show de las acusaciones y descalificaciones pero será solo un cascarón hueco.

Los familiares de la gente que se muera por la falta de atención médica no podrá seguir creyendo en el Mesías de Macuspana.

López y su necedad e ineptitud van a matar a miles de mexicanos.

Sobre el Autor Alberto Mansur

Abogado litigante en derecho mercantil y civil. Llevo pleitos de negocios. Autor de #LoQueMataNoEsLaBala. Dueño del #PrietitoEnElArroz. Lavo y plancho ajeno.

5 comentarios

  1. Como nota aclaratoria: El Seguro Popular fue creado, durante el sexenio de Vicente Fox, por su Secretario de Salud, el Dr. Julio Frenk Mora. Saludos.

  2. Amigo Mansur…. Perfecto escrito suyo el del Prietito en el Arroz de hoy que resulta no un “Prietito” sino un Zapote Prieto. Las cosas, salvo una intervención divina,resultarán tal y cual usted las expresa. Agrego que se queda usted corto en sus calificaciones sobre la persona y carácter del Presidente López. Se queda usted corto, repito. El Presidente López ya debería de estar viendo otro especialista además del cubano que, según se dice, lo visita semanalmente desde Miami, Fl en su avión privado y en privado también en las secretas cámaras de Palacio Nacional.

  3. Tus argumentos pueden ser muy válidos pero como sobreabundas con ofensas, te autoinvalidas. Vuelve a intentarlo sin ofensas y posiblemente concuerde contigo. Saludos.
    PS. “Pensé que era de Calderón” es el exacto equivalente del “yo tengo otros datos” que tan absurdamente repite el presidente.

    1. No sé quién seas, pero si crees que puedes hacerlo mejor que yo, anda y ve. Hazlo, anda. Inténtalo. Posiblmente concuerde contigo.

      Ah, y el “yo tengo otros datos” es cuando el Mesías no admite que se equivoca. Yo, por mi parte, ahí está mi admisión.

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