Los mexicanos vivimos una versión región cuatro de la novela 1984 de George Orwell. Los mejores libros son los que nos dicen lo que ya sabemos. Mire usted si no:

Tenemos nuestro Gran Hermano, que todo lo mira, que todo lo sabe, que nunca se equivoca. El Gran Hermano que es a la vez líder revolucionario, padre benefactor, ogro iracundo. Que es, sobre todas las cosas, la encarnación misma del Pueblo Bueno y Sabio.

El Gran hermano actúa a través de un Partido de Estado, un Partido que desea tener el poder por amor al poder mismo, al que no le interesa el bienestar de los demás; solo le interesa el poder.

Nuestro diccionario de Neolengua incluye agregar la palabra “Bienestar”, así con B mayúscula, a programas sociales fallidos y remedos de institutos de salud truncos donde lo único que no se genera es bienestar. Incluye un Instituto para Devolver al Pueblo lo Robado plagado de corrupción, malos manejos y robos que se esconden por debajo de la alfombra. Una rifa que no es rifa en la que se sortea un avión que no se sortea y se reparten premios que no se reparten. Una incorruptible Secretaria de la Función Pública que no tiene cómo explicar un patrimonio de seis casa que apesta a corrupción propia y de su marido, que absuelve a los corruptos de casa y a los de veintiséis casas. Incluye una Fiscalía Autonoma que nos es autónoma, que filtra videos y denuncias que afectan a los adversarios pero que ni Pío dice de los videos del hermano del Gran Hermano recibiendo fajos de dinero en efectivo. Incluye llamar corrupción al dinero contabilizado que recibe un partido de oposición en ciernes y aportaciones voluntarias al movimiento el dinero a escondidas que recibe ese mismo hermano del Gran Hermano.

Los ideólogos, apologistas, fundamentalistas y maromeros del régimen son excelsos maestros en el arte de Doblepensar, que no tienen empacho en sostener dos ideas mutuamente contradictorias al mismo tiempo. La ortodoxia significa no pensar, no necesitar el pensamiento. Su ortodoxia es la inconsciencia.

Maromeros, Partido y Gran Hermano son todos ellos la Cuarta Transformación. Un nuevo Movimiento (contrario a la democracia, el capitalismo, la cultura y la ciencia) que, como el Ingsoc en la Oceanía de Orwell, tiene el objetivo consciente de perpetuar la falta de libertad y la desigualdad, detener el progreso, congelar la historia en un momento elegido y perpetuar la división entre los ciudadanos.

Nadie obtiene el Poder con la intención de dejarlo. No se establece una dictadura para salvaguardar una Transformación; se hace la Transformación para establecer una dictadura.

Como no tenemos llenadera, la versión Mexica de los dos minutos de odio son las dos horas de mañanera en la que nos recetamos peroratas chabacanas del Gran Hermano en las pantallas que llevamos en nuestro bolsillo a todos lados.

Aquí se denuncia, siempre sin pruebas, a Calderon y a Salinas, a los conservadores, a los corruptos, a los de antes; enemigos todos del Pueblo Bueno y Sabio y de la Cuarta Transformación del Gran Hermano Macuspano. Son nuestra dosis diaria de fuertes estallidos de odio y resentimiento dirigidos a las representaciones del enemigo. Son el cadalso cotidiano de la unidad nacional.

Por eso es que ahora también tenemos un Ministerio de la Verdad y una Policía del Pensamiento que persigue a los que osamos pensar contra el Partido, tener dudas sobre el Gran Hermano o cuestionar cualquier acción de la Cuarta Transformación.

Ésta semana el Presidente sacó un estudio de lo mal que lo tratan los medios, de cómo lo critican, de cómo no dicen nada bueno de su régimen.

Si. El Presidente López exhibió una lista negra de comentaristas (en la que tengo la vengüenza de no figurar, chale) culpables de éste terrible Crimental preparada por su Goebbels moderno y Ministro de la Verdad, Jesús Ramirez Cuevas. En eso gasta su tiempo, recusros, energía y dinero nuestro gobierno, en identificar Crimentales.

El Gran Hermano te vigila.

A nuestro Gran Hermano región cuatro le interesan más la narrativa sobre el pasado y los ataques de la prensa no solo porque le preocupa su imágen ante la posteridad y la forma en que encajaría en su visión historiográfica, sino porque sabe que el verdadero poder, no es poder sobre la realidad o las cosas sino sobre las personas.

Mientras controle a las personas, ¿qué mas da la realidad? ¿Qué mas dan 70 mil muertos de COVID, los feminicidios, los niños con cáncer y sin medicinas, la corrupción galopante de los amigos del régimen, el desplome de la economía, la militarización del país, el alza del crimen? ¿Qué mas da?

Nada de eso ocurre en realidad. Lo imaginamos. Es una alucinación. Todo ocurre en la mente y solo lo que allí sucede tiene una realidad.

El poder consiste en hacer pedazos las mentes humanas y volver a unirlas en nuevas formas que el Líder elija. Mientras controlen la mente, controlaran la realidad, aunque la realidad se empeñe en aplastarlos. La cordura no depende de las estadísticas.

La guerra es la paz. La libertad es la esclavitud. La ignorancia es la fuerza. Dos más dos es cinco.

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Sobre el Autor Alberto Mansur

Abogado litigante en derecho mercantil y civil. Llevo pleitos de negocios. Autor de #LoQueMataNoEsLaBala. Dueño del #PrietitoEnElArroz. Lavo y plancho ajeno.

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