Pocas cosas retratan a Andrés Manuel López Obrador tan de nítidamente como su “Al diablo con las instituciones”. Él siempre ha visto el conocimiento con la sospecha y el desprecio del ignorante. De ahí su desdén a la ciencia, la cultura, el arte. De ahí su rabia patológica contra los organismos autónomos, los tecnócratas y las instituciones creadas por estos para ejercer el poder de acuerdo con mediciones, criterios técnicos y entrega de resultados.

Para López el poder se ejerce de forma personalísima desde el soberano hacia los súbditos. Por eso equipara a los pobres con animales de crianza a los que hay que cuidar y por eso también ha eliminado todos los programas de asistencia social con criterios de operación para convertirse en el gran benefactor del pueblo a través de dádivas directas.

López no cree en las relaciones institucionales. Lo suyo, lo suyo, lo suyo son las relaciones personales y todas, absolutamente todas sus relaciones personales empiezan y terminan en él.

Por eso no felicita a Joe Biden por su triunfo electoral.

López cree que tiene una relación personal con Trump. Si ésta existe en realidad o en su cabecita de algodón es otra cosa. El punto es que él cree que la tiene.

Porque la tiene es que fue a darle un empujóncito con los latinos en su campaña y es también la razón por la que no felicita a Biden por haberle ganado a su cuate Donald.

Eso y su cantaleta del fraude del 2006.

Otra vez, si en realidad hubo fraude electoral o solo existió en su cabecita de algodón es otra cosa (no lo hubo). El punto es que él cree que lo hubo y como él cree que hubo fraude electoral en su contra y su cuate Donald dice que fue también víctima del fraude (tampoco hubo fraude), ah pues entonces ni modo de reconocerle a Biden un triunfo robado.

Si a eso le suma uno que los que le “robaron” a Trump la presidencia son las “elites”, los “tecnocrátas”, que además son amigos de Calderon, Meade, y toda la Mafia del Poder que se la pasó chingandolo durante 20 años, pues … no hay manera.

A López le tiene sin cuidado que Joe Biden se moleste o no con él. Como nuestro Tlatoani que es, sus simpatías, filias, fobias o antipatías tienen que ser las nuestras y si sufre la relación bilateral entre México y Estados Unidos, pues lástima por la relación bilateral. Al fin y al cabo, estos gringos que quieren que se respeten sus inversiones en nuestro país, ¿quién se creen?

Afortunadamente para México, Joe Biden no es Donald Trump, ni Andrés López.

Su llegada a la Presidencia es un regreso a la normalidad de los pesos y contrapresos, al uso de la técnica, la ley y la razón como sistema de gobierno y a las relaciones internacionales entre instituciones y no entre personas.

Joe Biden, a diferencia de Andrés López, sabe que México es el principal socio comercial de los Estados Unidos, que comparten una de las fronteras más largas del mundo, que nuestras cadenas productivas están entrelazadas, que lo que suceda  de un lado del Río Bravo tiene efectos  del otro lado.

Una vez un reportero pregunto a John F. Kennedy porque se peinaba meticulosamente antes de bajar del avión presidencial. Su respuesta fue —Porque cuando yo salgo de este avión, no es Jack Kennedy el que baja la escalera, son los Estados Unidos de América.

Esto Joe Biden lo entiende bien.

A partir del 20 de enero, cuando él dice o hace algo, quien lo dice, quien lo hace, son los Estados Unidos de América, no Joe Biden. Las simpatías, filias, fobias o antipatías de Joe Biden se quedan en la puerta dela Oficina Oval y en sus tratos con López, estará tratando con México, no con su presidente.

Así que tranquilos.

El desplante de hoy no vendrá acompañado de un castigo mañana.

Pero eso si, si el gobierno de México cree que el gobierno de los Estados Unidos seguirá cerrando los ojos a los desplantes autoritarios y a las violaciones a leyes, tratados internacionales y derechos humanos que han sido el sello de la casa durante la Cuarta Restauración, entonces si va a topar con pared. Ya no estará su cuate Donald despachando en la Casa Blanca, sino el Presidente de los Estados Unidos de América.

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Sobre el Autor Alberto Mansur

Abogado litigante en derecho mercantil y civil. Llevo pleitos de negocios. Autor de #LoQueMataNoEsLaBala. Dueño del #PrietitoEnElArroz. Lavo y plancho ajeno.

1 comentario

  1. Bravo por esta reflexión, López también y desafortunadamente representa a México, de ahí que debió salir a felicitar a Biden porque como bien lo dices, López nos representa, no es él y su persona y ya. Me tranquiliza lo que dices y concuerdo. Que desgracia tener a un tipo resentido que no piensa estas cosas. Gracias

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