Soy un macho en rehabilitación.

Qué buena está.

Si le hacía el favor. Con dos chupes más, hasta se las pedía.

Es cancha reglamentaria.

Ya alcanza la luz.

O sea, si está buena, pero ¿y después de coger, qué? No hay eternidad más larga que el camino de regreso a su casa.

Wey, esa vieja siempre trae esa faldita a los exámenes órales. Seguro cuando se traba, le aplica la técnica Basic Instincts a los sinodales.

Todo el semestre echa la hueva y a la hora del examen oral, saca diez. Ya me imagino el oral que dio.

Esas viejas que vienen a la universidad de MMC’s nada más echan a perder la curva de todos.

En el primer semestre dices —Pinche vieja bigotuda—. Ya para el quinto te da el síndrome de Piolin y dices —Me pareció ver una linda gatita.

Llega un momento en la peda en qué te das lo que sea. Estás en estado de —No te quiero, pero te necesito.

Me cae de pelos, es buena onda y coge rico, pero ya pasaron tantos por ahí que ni pedo, es vieja de un ratito.

Abusado, wey. Esa vieja es bien lista. Te da diez y las vueltas.

El pedo de contratar mujeres es que se embarazan y tienes que pagar tres meses sin que trabajen y luego les da nostalgia el bebé y se van y toda la capacitación y esos tres meses se van a la mierda.

Esa magistrada revive su divorcio en cada caso que resuelve, por eso es culera con los hombres.

Esa se casó por la lana. Ya sabía desde novia que ese wey era así e igual se casó. ¿Ahora qué anda chillando?

Si te contrato, ¿no vas a salir después con que me caso? ¿Verdad?

Ponte falda, le enseñas las piernas al secretario, le sonríes y le pides que nos haga el paro.

Cuando vayas a ver a ese juez, te vistes discreta porque si no, se va a pasar todo el tiempo viéndote el escote y no va entender nada de lo que le vas a explicar.

La lista es eterna. Podría seguir y seguir y seguir y seguir.

Todas estas son frases que he dicho o me han dicho mis amigos. Algunas de ellas, también me las han dicho mis amigas. Todas son reales. TODAS.

Un amigo en la universidad desarrolló el “cubometro”. Era una escala de cuantas cubas necesitabas traer encima para “darte” a una chava. Todas nuestras compañeras tenían su ranking en el cubometro. Yo no lo inventé y yo tomaba vodka, no cubas, pero también contribuí al cubometro. Es más, lo exporté a mi grupo de amigos y todas nuestras amigas de ese entonces también estaban rankeadas. El cubometro. No mames, el cubometro.

Otra lindura era la pasante con el sobre. —Se lo entregas en propia mano al licenciado X—. En el sobre solo una nota que decía ‘Mira mi pasante nueva.’— Recibí seis o siete de estos sobres de mis amigos en corporativos. No mandé el mío, no por falta de ganas, sino porque el tiempo de mis pasantes era muy preciado para mi. El tiempo. No su dignidad. El. Tiempo.

Ya ni qué decir de la sabroseada. En la explanada de la Ibero, en los restaurantes de Polanco, en los antros, en las calles, en las tiendas, en los parques y las banquetas, en el deportivo, el metro.

Donde fuera.

Dónde sea.

Mirar y admirar el físico de una mujer es casi automático. —Lo que está a la vista, está a la vista—, he dicho. Y bueno, en mesas con amigos, vaya, es de rigor interrumpirnos los unos a los otros a medio chiste, historia, anécdota u argumento cuando va a pasar una niña para que la veamos y comentemos.

Yo nunca he sido violento con una pareja, pero sé de quien si lo ha sido, lo es, y nunca he dicho nada ni ha cambiado mi relación con ellos. Ni qué decir de todos de los que no sé, pero sospecho. Hoy me siento un cobarde, peor, un cómplice, pero no sé bien qué haré al respecto.

—Éstas últimas semanas me han hecho abrir los ojos. A las mujeres les cuesta el doble de trabajo lo que los hombres damos por hecho. No mames. No se vale.

—¿Qué tanto tiene que ver tu indignación con que seas papá de hijas?

—Muchísimo. Tal vez la mayoría, pero no es todo. Me agravia en mi sentido de justicia, del deber ser.

—Es un buen comienzo.

Soy un hombre blanco privilegiado, producto y beneficiario del heteropatriarcado, pero estoy en rehabilitación. Como todas las rehabilitaciones, el primer paso es admitir el problema. El segundo es ofrecer mis sinceras disculpas. Paso a paso. Un día a la vez.

El avión de la rifa

Son las dos de la mañana. Afuera de la puerta de mi casa, apenas vestido en calzones y una playera, estoy entre despierto y dormido, sudando todavía el mezcal de hace unas horas.

—¿Es neta? —pregunto mirando a Servilio Chaires, el Presidente Municipal.

—Claro que si —me contesta.

Debe serlo.

Servilio viene, a ésta mugrosa hora, enfundado en su traje de ir a ver al Señor Gobernador. Ese azul que es igualito al de ir a misa, pero más nuevo.

De todas formas me doy un par de cachetaditas para despabilarme. Me tallo las lagañas de los ojos. Me rasco una nalga. Doy un bostezo.

—¿Yo?

Domitila Garfias, en los mismos jeans, blusa blanca y chaleco guinda de Siervo de la Nación que no se ha quitado desde que llegó al pueblo hace año y medio me pregunta —¿Es usted Agapito Herculano Peláez Engajos?

—Pito Peláez, para servirle.

—¿Hay otro Agapito Peláez en el pueblo?

—Aquí en Tejeringo el chico, no. Mi primo, Pito Peláez y Lames, vivía en el otro, en Tejeringo el grande que está más al norte, pero ese Pito anda de mojado.

—Entonces no hay duda. Usted ganó la rifa del avión—me dice Domitila.

—Servilio, doña Domi, son las dos. ¿No podían esperarse? ¿A las once o, aunque fuera, a que saliera el sol?

—Tan pronto nos lo informaron de Palacio —dice Domitila, y el pecho se le infla al decir Palacio— vinimos a avisarle para que se prepare. El Señor Presidente —otra vez el pecho inflado— lo anunciará en la mañanera.

—Bueno. Ya me avisaron. Si me disculpan —comienzo a cerrar la puerta.

Servilio pone el pie, recarga su peso contra ella.

—Pito, esto del avión te hace lo más grande que ha pasado por Tejeringo —me dice. No cabe de la emoción, el muy tarugo–. Si lo exprimimos bien, puede ser muy bueno p’al pueblo.

–¿A qué hora dice usted que es la mañanera, doña Domi?

–A las seis. —Tuerce los ojos como diciendo qué clase de hereje no sabe a qué hora el Señor Presidente da la Misa de Aurora—. Vamos a pasar por usted a las cinco para el enlace. Estese listo.

–Ya oíste, Servilio. A las cinco. Apenas tengo un ratito p’a dormir. Al rato vemos.

Como puedo me deshago de ellos.

Ya estoy despierto. Siento que voy más p’a allá que p’a acá, así que saco la botella de mezcal que tengo para estas emergencias.

Me sirvo uno. El avión. Ay, wey. Me sirvo otro. Ah, así está mejor.

Cuando fui por mis apoyos ahí estaban Domitila y el delegado de Bienestar, pasando lista.

Domitila dijo –Hoy la aportación es de todo el apoyo.

–¿Todo? ¿Y ora, doña Domi?

Siempre tengo que mocharme con una aportación patriótica p’a que me liberen el resto. P’a pagar los bonos a los buitres del aeropuerto, pipas p’al huachicol, indemnizaciones del Tren Maya, medicinas p’a niños con cáncer.

–Es para la rifa del avión –dijo el delegado.

–¿El avión? ¿Cuál avión?

–El avión presidencial –dijo Domitila–. Los conservadores están boicoteando la venta y los cachitos no salen. Pero el Señor Presidente no está solo. Se los vamos a demostrar. Todos vamos a comprar series completas.

—Oiga, doña. No sea malita. Yo necesito el apoyo completo. Todavía debo lo de la semilla y no me van a surtir. Yo ni quiero quedarme con el avión ese.

Domitila se puso del color de su chaleco. Los ojos le saltaban. Le salía espuma por la boca.

—¿A quién le importa eso cuando está en juego la palabra empeñada del Señor Presidente? No podemos dejar que quede mal, a menos que sea usted de Ellos. ¿Es usted uno de Ellos?

—Deme la serie, doña.

Ese mes no junté p’a la semilla. Sembré a destiempo y mucha planta no se dio. La que se dio fue de calidad menor. No junté p’a mi pago al Banco del Bienestar. Hace una semana ejecutaron el crédito, y subastaron mi parcela. El postor que se la quedó es ahijado de Domitila.

Llaman a la puerta de nuevo. Golpes discretos, callados, insistentes.

Milagros Bonifaz entra sin preguntar. Alta, delgada, tez morena, ojos color agua puerca, cabello color cuervo.

Su mirada recorre las paredes de tabicón, el techo de lámina, la televisión, el quemador eléctrico en el que caliento la comida, la hielera, el catre, la mesa, las dos sillas, la botella de mezcal.

—No podemos vivir así.

Éstas cuatro son las únicas palabras que hemos cruzado en igual número de años.

—Sírveme uno —dice, apuntando con la barbilla al mezcal en la mesa.

Le sirvo. Me sirvo. Tomamos en silencio.

—Cuando nos casemos vamos a tener que vivir en otro lado y vas a tener que comprar flores cada semana.

—¿Y Ricardo? –Ella es novia de Ricardo Platafina, el hijo del tiendero del pueblo. Llevan meses planeando su boda.

Se encoge de hombros. Sorbe mezcal.

Me encojo de hombros.

—¿Y Ramón?

—¿Cuál Ramón?

—Mi Ramón, con el que llevo dos años de novio.

Deja su mezcal sin terminar. Se va sin despedir. Ahora, además de qué hacer con el mentado avión, tengo que pensar cómo explicarle a Catalina que ahora se llama Ramón.

Nuevos golpes a la puerta. Fuertes. De esos que amenazan.

Y si.

Abro y encuentro al sargento Corrales en su habitual uniforme de campaña de la Guardia Nacional. Lleva, como siempre, la camisola abierta, una camiseta negra debajo, la barriga desbordada sobre el cinturón, la cacha de la pistola de fuera. La cacha es de concha nácar y lleva sus iniciales.

Con él viene su patrón.

—¿Éste es?

—Si, jefe —contesta Córrales.

—¿Sabes quién soy?

Botas de piel de tiburón, hebilla de oro pesado, anillos, un tatuaje de una víbora en el pecho, el palillo en los dientes. Estoy frente a Félix Quinto.

La voz se me pega a la garganta. Asiento con la cabeza.

Su aliento en mi cara —No me importa qué es lo que ibas a hacer con ese avión. Ese avión y tu van a ser nuestras mulas. Donde vayas con él, de donde vengas, vas a llevar nuestra pizca. ¿Está claro?

Cuando se van encuentro un charco junto a mis pies descalzos. Líquido tibio me baja por la pierna.

Puntuales a las cinco están Domitila y Servilio.

El pueblo es otro. Papel picado sobre las cuatro calles pavimentadas. Los seis faroles tienen focos nuevos. Trabajadores pintan el techo blanco y las paredes vino de las tiendas.

Llegamos a la Casa del Bienestar. Antes se llamaba Palacio Municipal. No tiene nada de palacio ni de bienestar.

La televisión encendida. A cuadro aparece López Obrador.

—Estamos … contentos … Satisfechos. La rifa fue … Un éxito. Seis millones de … Cachitos. Me informan que hay … ganador —dice el Presidente.

Los reporteros atentos. Ese del moñito se lame los labios a la espera.

—Tengo aquí su nombre. Es … Agapito. Herculano. Peláez. Engajos. Originario de Tejeringo el chico. Ahora nos están comunicando con él.

Domitila me pone el teléfono al oído.

—Bueno. ¿El señor Peláez?

—Pito Peláez Engajos, a sus órdenes.

— Muchas felicidades.

—Gracias, señor.

—Cuénteme, Agapito—

—Pito, señor. Todos me dicen Pito.

—Pito. Cuénteme, Pito. ¿Qué va a hacer con él?

—Se lo regalo, señor.

Andrés Manuel calla. Voltea de un lado al otro.

—Este … eh. ¿Me lo regala?

—Si, señor. Lo que yo quiero es que usted viaje en él. Viaje como se merece el presidente de mi país y no pasando penas en los aeropuertos donde la gente le grita de cosas.

Servilio enjuga sus lagrimas con la punta de su corbata. Domitila está verde.

—Además, mire, aquí ni aeropuerto tenemos. A lo más que llegamos es una pista de la Guardia que usan los narcos. Ahí ni cabe tremendo avionzote.

—Esa pista … Eso ya no pasa. Pasaba … Pasaba con Calderón.

—Si la usan, pero el caso es que a mi el avión no me sirve. A usted si, ándele señor, úselo. Yo se lo regalo a –

La bolsa de lona me cubre la cabeza.

Siento dos brazos fuertes tomando los míos. Esposas que atan mis muñecas detrás de mi espalda.

La voz de Domitila susurra en mi oído –Conservador. Fifi. Neoliberal. Neoporfirista.

Me llevan a empujones. Tropiezo en las escaleras. Caigo. Ruedo. Escucho el crack de una costilla.

Dos manos fuertes me toman del cuello de la camisa y el pantalón. Me avientan al interior de un vehículo que huele a sangre vieja de borrego.

Me llevan. No sé a dónde, pero me llevan.

El amigo que se va

Éste domingo uno de mis amigos más queridos se muda al otro lado del mundo. A diferencia de aquellas emprendidas al término de la prepa, ésta mudanza parece ser definitiva.

No voy a ahondar aquí sobre las razones de su decisión. Las conozco, las comparto. Aún así, duele. Duele cabrón.

Me diría él, con razón y derecho —¿tu qué? Si tu fuiste el primero en irte.

Y si. Lo fui. Lo soy. Pero nuestras distancias ahora se ahondan, se ensanchan. Duele.

Los amigos de la adolescencia tienen la jodida costumbre de albergarse profundo en nuestros corazones porque es entonces cuando construimos al adulto que seremos el resto de la vida. Ellos saben dónde están nuestros esqueletos. En la mayoría de los casos, ellos ayudaron a ponerlos ahí.

Así me pasa con éste amigo.

Él y yo no tenemos nada en común, nada excepto todo lo que importa.

Y ahora se va.

Se va a donde las visitas mutuas serán contadas con los dedos a lo largo de la vida, a donde el cambio de horario hará la comunicación asíncrona, a donde no podremos llamarnos a cualquier momento del día para decirnos —Wey, chinga tu madre —y llevar en ese chinga tu madre todo lo que nos queda por contarnos, todo lo bueno y lo malo que estemos atravesando en ese momento.

Vendrán las mieles de la vida, las suyas, las mías. Las compartiremos a distancia, de corazón más que de facto.

Pero, anda y ve, amigo querido. Te deseo que en ésta aventura corras con suerte, que en tus caminos siempre haya sombra dulce donde descansar y cobijo de lo que haya afuera. Te deseo una vida de leche y miel y, como dice esa canción de Caifanes que tanto nos gusta “Nos vamos juntos / haciendo viejos / algunos sueños / toda la piel.”

Jazak ve’matz.

México. Estado Fallido

Muchos clientes, amigos, familiares y lectores del Prietito me han preguntado: ¿Cómo ves el gobierno de López? ¿Debo seguir invirtiendo aquí?¿Vamos a ser Venezuela? ¿Es momento de pensar en irse? Si no, ¿cuándo lo sería?

Mis respuestas han sido: Lo veo mal, ¿qué no me lees? No vamos a ser Venezuela, pero vamos por el camino de Argentina. Yo mantendría la mayor liquidez posible. No es momento de alarmarse ni de irse si no tienes un plan de salida. Yo te aviso.

Okey. Éste es el aviso. Es momento de pensar en irse.

Uno puede vivir en un país en el que la educación se entrega a un monstruo como la CNTE, al fin y al cabo, tiene recursos para que sus hijos vayan a una escuela en la que si aprendan a sumar, restar, leer y escribir y, si mucho me apuras, a los hijos les conviene que los otros niños con los que van a competir por puestos de trabajo tengan una educación marca 4T.

Uno puede vivir en un país que se da el lujo de pagar por un aeropuerto que no va a construir y a pagar por otro que no va servir.

Uno puede vivir en un país que no invierte en ciencia y cultura. Al fin y al cabo, vivimos en una aldea global y los adelantos de la ciencia de otros países y la cultura de otros genios, también nos alcanza.

Uno puede vivir en un país en el que el presidente no viaja en avión presidencial pues lo prefiere tener estacionado y pagando por qué se convierta en chatarra.

Uno puede vivir en un país en el que

  1. Todos los días se atenta contra la libertad de expresión y prensa.
  2. Se hacen presupuestos de economía ficción.
  3. Se califica como delito grave sin derecho a fianza y con extinción de dominio el que aparezca una factura falsa en tus deducciones, pero cuando se descubre que la presidenta de Morena tiene condonaciones fiscales millonarias, todo es culpa del contador. Ah, qué pendejo contador.
  4. Se obliga a renunciar a un ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación amenazando con cárcel para su familia y congelando sus cuentas.
  5. Se usa la cárcel para perseguir a los adversarios del presidente, y para sus revanchas, como lo hizo con Rosario Robles y trató de hacerlo con Carlos ahumada..
  6. Se ridiculiza al Instituto Nacional Electoral.
  7. Se hacen consultas patito para cancelar proyectos de infraestructura, echar a andar caprichos presidenciales y hasta para ampliar el mandato de un gobernador.
  8. Se limitan los derechos sexuales, reproductivos y de género.
  9. Se persiguen líderes sindicales que no forman parte del proyecto del presidente, como Romero Deschamps, y se cobijan otros líderes sindicales siniestros como Elba Esther o Napoleón Gómez Urrutia. 
  10. . Se persigue a las organizaciones de la sociedad civil y se les sataniza como enemigos del pueblo bueno por atreverse a cuestionar el capricho del presidente y a hacer valer sus derechos vía el amparo.
  11. . Se amenaza un día sí y el otro también con dar a conocer nombres de supuestos enemigos opositores del régimen (y, por supuesto del pueblo bueno) desde la mañanera presidencial, acusándolos con un dedo flamígero y, claro, sin ninguna prueba.
  12. . Se pide y se obtiene la cabeza de un periodista que se atrevió a exhibir los bienes y las empresas de un amigo del presidente. Lo mismo con una piloto por un comentario en Twitter.
  13. . Se echan a andar industrias que ya no tienen sentido en pleno siglo XXI como las plantas de energía de carbón o las refinerías y se abandonan las energías sustentables, sólo por que el jefe no las entiende.
  14. . Se inician litigios que no se pueden ganar en contra de empresas internacionales por gasoductos que se tienen terminados, sólo para acabar dando las nalgas y pagando más de lo que tenía que pagarse, además del costo en la confianza de los inversionistas.
  15. . Se está en la rayita del límite en el grado de inversión en las empresas paraestatales y en la deuda soberana nacional, poniendo en riesgo la estabilidad económica, el flujo de inversión y la fuga de capitales.
  16. . Se aprueba una ley que garantiza que solamente aquellos profesionistas mediocres y sin posibilidad alguna de hacerla en el sector privado decidan dedicarse al sector público, al impedir que los funcionarios puedan trabajar en el mismo ramo durante 10 años después de su encargo.
  17.  Se cancelan las estancias infantiles y los refugios para mujeres en situaciones de violencia.
  18. . La cagan en la compra de medicinas para darle el contrato al compadre del presidente, provocando el desabasto generalizado, mintiendo sobre ello, dejando morir a una niña de cáncer, y luego echándole la culpa a los doctores y las enfermeras, doctores y enfermeras a los que, por cierto, no se les paga.
  19. . Se despide sin liquidación al personal capacitado del servicio de administración tributaria.
  20. . Se da becas a niños que ni estudian ni trabajan, para que sirvan de clientela la política.
  21. . Se va a construir una refinería en un lugar que se inunda.
  22. . Se va a cometer un ecocidio para hacer un tren que nadie va a usar.
  23. Se ignoran las recomendaciones de la Comisión de Derechos Humanos 
  24. . Se invierten miles de millones de pesos en un deporte (el béisbol) que le gusta al presidente, pero no hay dinero para pagar sueldos de doctores o policías.
  25. . Se usa la agencia de noticias del gobierno como un organismo de propaganda al servicio del presidente y su partido. Lo mismo con el canal cultural (es un decir).
  26. . Se dan facilidades a una iglesia para que tenga su canal de televisión y hasta se le presta el palacio de Bellas Artes para que hagan un homenaje a su líder que después resulta ser un pederasta.
  27. . Se desmantelan todos los organismos autónomos y se concentra todo el poder en una sola persona, la persona del presidente.
  28. . Se cobija al corrupto de Bartlett. BARTLETT, por Dios.

Uno puede vivir en un país así (Gracias a Alejandro Pissanty por buena parte de la lista).

Uno puede vivir en una dictadura disfrazada de democracia.

En donde uno no puede vivir es en un país donde el que gobierne sea el crimen organizado. Ahí si no se puede.

Él dobló a AMLO, el ejército y al Estado Mexicano

El otro día un gran amigo me decía, palabras más, palabras menos, que mientras él pudiera vivir en México con los lujos a los que está acostumbrado y el gobierno no atente directamente en contra suya o no se pronuncie en contra del grupo muy particular del que él forma parte, él no tiene un pedo con la Cuarta Transformación.

Otros me han dicho que en México está su familia, sus amigos, sus negocios, todo el entorno en el que han vivido siempre y que no quieren vivir la vida del inmigrante.

Lo que pasó en Culiacán, el dejar ir al hijo del Chapo Guzmán para que sus esbirros dejen de tirarle bala al ejército y a la población, rebasa todas estas consideraciones.

En esta semana, en Michoacán, en Guerrero y ahora en Sinaloa, el gobierno de López ha renunciado a la única razón de ser de cualquier gobierno: la seguridad.

Se decidió proteger la vida de las personas y yo estuve de acuerdo porque no se trata de masacres, eso ya se terminó, no puede valer más la captura de un delincuente que las vidas de las personas.

—AMLO 18-X-19; sobre soltar al Chapito y rendir la plaza en Culiacán

Es un cobarde

Se fue a la mierda la honestidad valiente. Este gobierno no es un honesto ni mucho menos es valiente. López y su gobierno son cobardes.

Esta era una batalla que el gobierno tenía que ganar, costará la sangre que costara.

El haberla perdido, no sólo representa la pérdida de la batalla misma en las calles, sino que también manda un poderoso mensaje a todos los actores relevantes.

A los policías y militares les dice: no salgas a pelear ni a exponerte, porque vamos a abandonarte.

A los narcotraficantes les dice que la plaza está rendida, que se sirvan con la cuchara grande, que ellos son los que mandan.

A ti y a mí nos dice algo muy sencillo: no pueden protegernos. No pueden cuidarnos. No sirven ni para eso. A ti y a mí nos dicen jódanse.

Esta es la señal de alerta. México es ya un estado fallido y hay que pensar en otras opciones.

A Porfirio y MÉXICO en sus cumpleaños

Feliz cumpleaños, don Porfirio.

Gracias por la educación pública gratuita, laica, obligatoria y científica; la Escuela Naval Militar, el ferrocarril, el Museo de Historia Natural, el Museo de Arqueología, la Universidad Nacional de México, la inversión extranjera, el pago de la deuda nacional, el manejo responsable de las finanzas públicas, el telégrafo, el Ángel de la Independencia, la Castañeda, el palacio de Minería, el de Correos, el de Bellas Artes.

Hoy su lugar lo ocupa un destructor.

Dará el grito desde su balcón quien ha destruído el grado de inversión de nuestro país, la educación de calidad y medible por maestros capacitados, el crecimiento económico y la generación de riqueza para todos, el empleo formal, las estancias infantiles y refugios para mujeres, el abasto de medicinas y la capacidad de atención en nuestros institutos de salud pública, la seguridad jurídica de los contribuyentes cumplidos, el que habría sido el aeropuerto más importante de América al sur del Río Grande.

Ay, don Porfirio, hoy en su lugar tenemos a un necio que gobierna por capricho y por decreto, que no presta atención a los datos duros y que, en su soberbia, espera que sea la realidad la que se ajuste a su percepción y no al revés.

Y con todo y eso, festejamos.

Yo festejo:

Los “buenos días” que entre extraños nos deseamos en las mañanas.

La tacita de azúcar (o las tortillas o las cervezas) que regalamos a nuestros vecinos.

Agustín Lara, Caifanes, Cafe Tacvba.

El mole, los chilaquiles, los tacos.

El tequila y el mezcal.

La libertad de pensar, decir, escribir o ser lo que te venga en gana.

El amparo.

La mano amiga que se tiende lo mismo en la desgracia q en la alegría.

La cascarita de domingo en la cuadra.

El café de olla. También el de velorio con piquete.

Amado Nervo, Octavio Paz, Carlos Fuentes.

La Catedral del DF, la de Taxco, las muchas otras.

La nieve de coco en Acapulco, las jícaras con y sin tepache.

El Chavo del 8, Pedro Infante, Chabelo.

Los chistes de Pepito.

La palanqueta de nuez, la de pepita.

Rivera, Tamayo, Siqueiros, Orozco, Khalo, Varo, Cuevas, Corzas, los 2 Coronel, Macotela.

Los albures, los piropos.

El huapango. La Bamba.

Los Jarritos y las Chaparritas.

CU

Trino, Calderón, Abel Quezada.

Los churros sopeados en chocolate caliente.

El pan dulce.

La TV a color.

Cantinflas, Tintan, Clavillazo.

Tanto que festejar y tanto más.

¡Viva México cabrones!

Extinción de Dominio ¿En qué me afecta y qué hacer?

 

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El 9 de agosto de 2019 se publicó la nueva Ley Nacional de Extinción de Dominio. Éste es uno de los instrumentos de control con los que el gobierno pretende combatir la inseguridad y aquellos delitos que considera son los mas graves. Están los que uno esperaría: delincuencia organizada, robo de vehículos, recursos de procedencia ilícita, delitos contra la salud, secuestro, extorsión, trata de personas y están también las obsesiones particulares del nuevo régimen: corrupción, encubrimiento, recursos de procedencia ilícita, delitos en materia de hidrocarburos, petrolíferos y petroquímicos.

Dirás, con razón, que si no eres delincuente, ¿esto en qué te afecta? La respuesta debiera ser que en nada, pero puede no ser así.

Si eres arrendador de bodegas, departamentos, oficinas o locales comerciales y tienes la mala suerte de que tu inquilino se dedique a cualquiera de estas cosas, puede que el gobierno te quite tu propiedad. Serías lo que la ley llama una “Persona Afectada”.

Si tu inmueble es utilizado por tu inquilino para algunos de estos delitos y tuviste o debiste tener (según la ley) conocimiento de ello y no lo notificaste a la autoridad por cualquier medio o tampoco hiciste algo para impedirlo, el Ministerio Público puede iniciar un juicio para que pierdas los derechos de propiedad sobre esos bienes sin contraprestación, ni compensación alguna. 

Eso es, por decirlo amablemente, inconstitucional. En cualquier régimen democrático y hasta en los tiempos más dictatoriales del México post-revolucionario, si el gobierno te quitaba tus bienes estaba obligado a indemnizarte. Con ésta ley, ya no.

Lo peor es que te deja a ti la carga de probar que no eres un delincuente o cómplice de tu inquilino.

Empecemos con la obligación de notificar a la autoridad o hacer algo para impedir que tu inquilino use tu inmueble para un delito. Imaginemos que, por alguna desgracia del destino, te enteras de que tu departamento está siendo usado como casa de seguridad por un secuestrador, que en tu bodega se procesan metanfetaminas o que en el bar que renta tu local se distribuyen drogas. La ley espera que tu, si tu, ciudadano mortal, de a pie, sin nadie que lo cuide, hagas algo para impedirlo. 

Si, ajá. 

Bueno, ya no impedirlo, digamos que te haces del valor de denunciarlo.

La denuncia no puede ser anónima porque entonces no puedes demostrar que denunciaste y sigues donde mismo.

Así que, en estos tiempos tan seguros, en los que el gobierno tiene plenamente garantizada tu seguridad (es un decir) tienes que ir al Ministerio Público que, ya lo sabes, nunca está coludido con los delincuentes (también es un decir) y darle tu nombre, tu domicilio, copia de tu identificación con fotografía y decirle que tu inquilino, ese mismo que te conoce y que sabe dónde encontrarte porque ahí es donde te paga la renta, es un narco.

Si, ajá.

Ya ni qué decir de cuando tu inquilino es un funcionario público corrupto porque, aunque sus corruptelas no las haga en tu inmueble, si te paga con dinero producto de ellas, ¿qué crees? También le dan cuello a tu propiedad.

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Luego está el problema de la carga de la prueba, la presunción de inocencia y la presunción de buena fe.

Si no eres abogado, te explico: la carga de la prueba es la obligación de probar en juicio lo que uno dice. La presunción de inocencia es que todos somos inocentes de un delito hasta que la autoridad demuestre lo contrario. La presunción de buena fe es que todos nos portamos bien y somos bien intencionados hasta que se pruebe lo contrario.

En ésta ley, todo está al revés: uno tiene que probar que no sabía que su inquilino era criminal, la ley presume que eres su cómplice y asume que el dinero con el que compraste el inmueble o con el que te pagan la renta es mal habido.

Pensemos, contra todo pronostico o expectativa, que demuestras todo esto y quieres tu inmueble de regreso.

Ah, pues puede que no.

La ley permite al gobierno el vender tu inmueble antes de que se dicte sentencia en el juicio o destinarlo a algún “fin social” y, en caso de que ganes, entregarte el valor que éste tenía cuando te lo quitó, descontando sus propios gastos de administración.

Así que, ¿qué hacer?

Mi recomendación inicial es que hagas un muy buen due dilligence de tu inquilino. Hoy ya no se le puede rentar a cualquiera.

Si eres una persona o empresa dedicada al arrendamiento de inmuebles, entonces lo que necesitas es promover un amparo contra la ley. El plazo vence el 19 de septiembre.  Éste amparo no es sencillo, así que consulta con un experto. No habemos tantos.

El resultado del amparo es de pronostico reservado por el momento en que se hace valer y, tristemente, por la situación política actual de nuestro país.

La complicación de tiempos es por esto: todas las leyes son heteroaplicativas y algunas de ellas son autoaplicativas. Heteroaplicativa es cuando te impone obligaciones cuando estás en los supuestos que regula y que si no entras a esos supuestos, puede nunca serte aplicable. Autoaplicativa es cuando te impone obligaciones por su sola entrada en vigor. La diferencia es técnica, pero en esencia si la ley no es autoaplicativa, no puedes promover un amparo hasta que te la aplique la autoridad, o sea, hasta que tengas el problema encima.

Como la obligación de notificar a la autoridad o hacer algo para impedir que tu inquilino use tu inmueble para un delito es inmediata, yo considero que es autoaplicativa y puedes hacer valer tu amparo desde ya. La Corte puede determinar que estoy equivocado y decir que no, que hasta que no venga el MP a pedir que pierdas tu propiedad, no tienes derecho a ampararte.

Dependiendo de qué tan grande y valioso es tu portafolio de propiedades y tu apetito para el riesgo, debes decidir si inviertes desde ahora en proteger tu patrimonio o si prefieres apostar a que nunca tengas un problema como éste.

Como dije, consulta un experto y considera tus opciones y los costos antes de tomar una decisión.

AMLO es un cobarde.

Con todo respeto, López es un cobarde. A las cosas y personas hay que llamarlas por su nombre.

Cobarde. – Persona que siente miedo ante situaciones difíciles o muestra falta de valor para emprender acciones peligrosas o que conllevan cierto riesgo

A López le falta valor para tomar decisiones difíciles y para emprender acciones que conllevan cierto riesgo.

Le falta, por ejemplo, valor para admitir que se equivocó en algo, en lo que sea.

Imaginemos, como el Chicharito, cosas chingonas:

—Ciudadanos, me equivoqué. Me equivoqué sobre el aeropuerto, el tren y la refinería. No tenía los datos técnicos suficientes y me equivoqué. Vamos a rectificar.

—Ciudadanos, me equivoqué. Me equivoqué sobre las estancias infantiles y los refugios para mujeres en situación de violencia. Las madres trabajadoras y las mujeres golpeadas tienen que tener lugares seguros donde llegar. Vamos a rectificar.

—Ciudadanos, me equivoqué. Me equivoqué sobre el desabasto de medicinas. Me equivoqué y asumo la responsabilidad de la muerte de Mariana, la niña de 7 años que murió por falta de medicinas. Vamos a rectificar.

Pero no. López es infalible. Es un cobarde que no tiene los huevos de admitir un error y de rectificar el rumbo.

López no tiene el valor de enfrentar sus responsabilidades, todo es siempre culpa de algún interés oscuro, nunca de él.

El ejemplo más ruin de su cobardía es el exigir que las enfermeras o doctores (a los que les retrasa el pago de su sueldo y que hoy ganan menos que sus ninis) compren para sus pacientes medicinas de 35 mil pesos que su gobierno no compra.

Aquí el video.

Para López la responsabilidad de la muerte de Mariana, esa niña de 7 años ¡es de las enfermeras y doctores que no pagaron la medicina y no de su gobierno que no la compró! ¿Se puede ser más cobarde que eso?

No, señor Presidente. Así no.

Los ciudadanos sabemos en qué sociedad vivimos, una sociedad en la que siempre, SIEMPRE, se ayudan los unos a los otros. Lo que estamos viendo es el tipo de Gobierno que tenemos: el peor, irresponsable, cobarde.

No hay que buscar más culpables de la muerte de Mariana o de tantos pacientes: fueron López y sus funcionarios cobardes e ineficientes como Jorge Alcocer, Secretario de Salud, que dijo que no importaba si un niño no recibía el medicamento en la hora y día previsto, que podían esperar.

Ah, y del narco mejor ni hablamos. A López le da miedo hasta nombrarlos, ya no digamos combatirlos.

De gira por Oaxaca, López fue interceptado por un grupo de pobladores que le pidieron enviara al Ejército para detener los altos índices de violencia en el estado.

—No se dialoga con los agresores. Se garantiza un derecho inmediato. Manden al Ejército inmediatamente. No tenemos armas—, dijo desesperado un poblador.

—El Ejército no se usa para reprimir al pueblo—, respondió López.

—¡Carajo!, ¿el narco es pueblo?

—Sí, es pueblo, todos son seres humanos—, dijo López.

Aquí el video

Lo dicho: López es un cobarde.

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