Carta abierta desde la derrota al Presidente López Obrador

Señor licenciado Andrés Manuel López Obrador; Presidente electo de los Estados Unidos Mexicanos;

Quiero felicitarlo por su triunfo del domingo 1 de julio de 2018.

Leo en la comentocracia que es la meta alcanzada tras 18 años de lucha. Se equivocan. Los suyos son 18 años de campaña; su lucha tiene, por lo menos, 30 años. Tal vez 40.

De todo corazón le deseo éxito en su presidencia. Créame.

No sé si usted lo sepa pero de esos 18 años de campaña tuvo en mi a un opositor a sus aspiraciones presidenciales desde el tema del Encino.

Cierto: fui un adversario pequeño y débil. No había mucho que pudiera yo hacer más allá de difundir mi opinión escrita y votar por los candidatos contra los que usted compitió. Así lo hice en sus tres campañas.

El domingo voté contra usted sabiendo que en esta ocasión usted ganaría.

Y si: usted ganó.

Su triunfo, don Andrés, es el equivalente a una segunda Revolución Mexicana, ésta, afortunadamente, sin sangre.

Usted lo sabe.

No por nada ha llamado a una Cuarta Transformación de la República.

Tendrá usted en sus manos más poder del que ha tenido un Presidente, quizás, desde tiempos de Lázaro Cárdenas.

Las aplastantes mayorías legislativas en el Congreso de la Unión y las legislaturas locales; los gobiernos estatales; la Ciudad de México y sus alcaldías; los cientos de municipios; todos conquistados por usted. No por Morena y sus candidatos, mucho menos por el PT o el PES y los suyos. No, por usted.

Los victoriosos del domingo lo fueron con usted, para usted, por usted y, sin usted no son nada.

Ellos lo saben. Ellos le deben y a usted se deben. Ellos actuarán en consecuencia.

Tiene usted, además, el mandato más amplio del que ha gozado un Presidente en los últimos 50 años y la legitimidad que le da el que casi el 60% de los participantes hayan votado por usted.

Don Andrés, señor, nunca han sido más ciertas las palabras que dio el tío Ben al Hombre Araña antes de morir: Un gran poder implica una gran responsabilidad.

Es suya la responsabilidad de conducir a nuestra Patria hacia el bien y la prosperidad, de combatir la corrupción y de brindar oportunidades a todos los mexicanos, especialmente a los que menos tienen.

Quiero encargarle encarecidamente a nuestra frágil democracia.

Si, lo sé, es una señora jodona, enfermiza, llena de contradicciones y contrariedades, muele mucho y cuesta mucho más.

Aún así, se la encargo.

Mire, don Andrés, usted dijo el domingo que quiere pasar a la Historia como un gran Presidente. Yo clarito lo escuché.

Deje le digo una cosa importante: los grandes lideres de la historia son aquellos que han engrandecido a sus naciones desde el respeto a las libertades y que han sido defensores de los valores liberales de igualdad, legalidad y fraternidad; de la democracia, pues.

Gandhi, Mandela, Roosevelt, Churchill, Lincoln, Walesa, Masaryk, Madero; todos grandes, todos liberales, todos demócratas. Nada me daría más gusto que verlo entre ellos.

Usted ha dicho representar un rayo de esperanza, hoy es desde ahí, desde la esperanza, que le escribo.

Estoy listo para la reconciliación. Estoy listo para sumarme a éste gran esfuerzo transformador suyo y los suyos.

Más que nada, señor, estoy listo para darle el beneficio de la duda y espero poder decir al paso del tiempo que me equivoqué, que usted tenía razón, que lo juzgué mal, que el suyo era el camino.

De verdad estoy listo. Es más, estoy dispuesto.

Le prometo esto, don Andrés: si usted cumple su palabra, yo empeño la mía en ser su aliado. Si no, que la Nación se lo reclame. Tenga la certeza que yo lo haré.

Le deseo suerte a usted, a su gobierno, a nuestro México.

Estoy listo, señor Presidente. Espero que usted y su equipo lo estén también.

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Mi voto

Mañana voy a darle mi voto a Anaya.

No, no estoy votando por Anaya. Estoy votando contra López, como dije que lo haría.

También estoy votando por el PRD.

El PRD necesita los votos y México necesita del PRD.

La primera vez que voté, lo hice en el 2000 por Cárdenas. Esa fue la última vez que voté por el partido cuyas causas sociales son las más cercanas a mi corazón.

López lo secuestró en 2006, lo violó en 2012, e hizo todo lo posible por matarlo desde entonces y a la fecha.

Hoy no hay ningún candidato presidencial de izquierda en la boleta, ni uno solo que represente las causas en las que creo.

No hay una sola propuesta de ampliación de nuestras libertades civiles. ¿Ampliación? Caray, no hay una sola propuesta de protección.

Aborto legal y seguro: ✖️

Eutanasia y muerte digna: ✖️

Matrimonio y adopción homosexual: ✖️

Legalización de las drogas: ✖️

Una educación libre, liberal, laica, científica, gratuita, competitiva, y evaluada: ✖️

Discusión de ideas en libertad: ✖️

Rendición de cuentas claras y transparentes desde el poder: ✖️

Fiscalía independiente: ✖️

Estado de Derecho: ✖️

Combate efectivo a la corrupción e impunidad, incluyendo a “los de casa”: ✖️

Independencia judicial: ✖️

Medio ambiente sustentable: ✖️

Gestión, cuidado y rehabilitación del agua: ✖️

Equidad de la mujer y el hombre: ✖️

La lista es larga. Todos nos quedan a deber.

Por eso votaré por el PRD, por eso y porque hay que votar contra López.

Ser puto es inevitable

Puto es el dedo chiquito del pie que se pega con la puta esquina de la cama.

Puto tráfico. Putos los manifestantes que causan el tráfico.

Puto gobierno. Puto presidente, senador, diputado, gobernador. Puto policía. Puto achichincle del achichincle del puto achichincle.

Puto frío. Puto calor. Puto aire acondicionado. Puto sol. Puto viento.

Puto cansancio. Puto colchón en el que no se puede dormir.

Puto, el que no brinque, el que no salte. Puto, el que creyó lo del informe. (Gracias a los putos de Molotov).

Puto comediante que te hace reír. Puto playlist chignon.

Según el puto voto de cada quien: Puto Anaya, Puto López, Puto Meade. Al puto del Bronco ni quién lo cuente.

Puto el gusto que me da cuando alguien me dice que le gustó mi puto libro.

Puto nuestro amigo, nuestro broder, nuestro pana. Puto él y su puto hermano.

Puto el ex de tu chava. Puto el novio de tu hija.

Putos todos los que gritan puto en el estadio.

Puto es el que no se atreve, el sacatón.

Ser puto no es ser homosexual. Ser homosexual no es ser puto. Es más, no conozco un solo puto homosexual que sea puto.

Pero para los putos de la FIFA son sinónimos y por eso el puto grito de puto no cabe en los putos estadios del puto mundial del putísimo fútbol.

Y puede que tengan la puta razón.

El puto mundo está viendo el mundial.

Ese mundo que no entiende que ser mexicano es ser puto, que lo puto le llega al nacer —mira que puto bebe tan lindo— y que no se quita ni con la muerte —ese puto era a toda madre.

Para el mundo el puto grito de puto es homofóbico y ofensivo y nosotros, los putos mexicanos, estamos obligados a demostrar en la cancha y en las gradas, que no somos unos pinches putos cualquiera, no, sino que somos unos pinches putos excelentes.

Que podemos ser respetuosos del otro y sus sensibilidades. Que la nuestra es una mano amiga. Que lo nuestro no es otra cosa que un puto desmadre.

Que el puto México es más que los putos narcos.

Que somos mejores que el puto de Trump y su puto muro y los putos del CBP que enjaulan a los niños.

Que podemos no gritar puto en el estadio.

Por cierto, se me olvidaba: puto el que lo lea.

Hágase el cambio verdadero … pero en los bueyes de mi compadre

Usted.

Si, usted.

Usted que está sediento de un cambio.

Usted que está hasta la madre del PRIAN y de que todo siga igual y de que los de arriba, los de la mafia del poder y el chupacabras lo sigan chingando.

Usted que está que se le cuecen las habas por que haya un cambio verdadero.

Vote usted por López. Ande. Lo reto a que lo haga.

Le tengo una noticia: NADA. VA. A. CAMBIAR.

Leyó usted bien. Nada.

¿Sabe por qué? ¿No? Déjeme le explico.

Nada va a cambiar porque NADIE VA A CAMBIAR.

Mire: el cambio verdadero no depende de un mesías redentor, sino de la persona a la que se encuentra en el espejo todos los días al cepillarse los dientes o lavarse la cara.

El cambio verdadero está en usted, en mi, en la vecina, en el del gas, en la doctora, en el ingeniero, en la de la fruta, en el del café, en la pintora, en el bailarín, en la empresaria, en el comentarista de deportes; en nosotros como sociedad, como nación, como país.

¿Seguirá usted robándose la luz?

¿Tirando basura en la calle?

¿Pasándose el alto?

¿Buscando el alcoholímetro en Waze para poder manejar borracho?

¿Comprando piratería “porque ni se nota que no es original”?

¿Estacionándose en doble fila o en lugares para discapacitados “porque no hay lugar”?

¿Va a seguir dando mordida?

¿Quedándose con el cambio?

¿Pidiendo que le cobren “sin factura” para “ahorrarse el IVA”?

¿Va usted a dejar de comprar celulares robados “porque es más barato”?

¿Va volver a pegarle a su pareja? ¿Va a seguir dejando que su pareja le pegue?

¿Va a seguir sabroseándose a la señito que tiene a mano en el pesero?

¿Va a seguir queriendo entrar al metro antes de dejar salir?

¿Ocupando las sillas mientras hay adultos mayores, niños y embarazadas que van parados?

¿Robándose los útiles y papelería de la oficina?

¿Llegando tarde, yéndose temprano y dar el relojazo en el trabajo?

¿Comprándole droga al narco?

¿Metiéndose en la fila?

¿Va a usted a seguir poniendo cubetas y otros estorbos en la calle “para que no le ocupen su lugar”?

¿Va a dejar las micas en sus placas para evitar las fotomultas?

¿Va a separar la basura? ¿Re-usar y reciclar?

¿Ve usted?

Todo esto se necesita para un cambio verdadero. Esto y más. Se necesita que usted y yo y todos cambiemos.

Pero no.

Nadie va a cambiar porque todos queremos que sea otro el que cambie.

Todos queremos un cambio verdadero siempre que ese cambio no implique ni el más mínimo esfuerzo de nuestra parte para resolver las cosas de las quejamos.

Queremos más dinero por menos trabajo.

Mejor educación pero sin reforma educativa.

Calles limpias pero sin que nosotros las barramos, ya ni hablar de no tirar basura.

Servidores públicos honestos con los demás pero que a nosotros nos acepten mordida.

Que no nos roben pero que podamos seguir comprando lo que le robaron a otros.

Que la policía nos proteja pero que no derrame sangre.

Que no haya contingencia ambiental pero que nuestro coche circule diario.

Que los maestros enseñen pero que no cobren mucho.

Que se hagan líneas de transporte público, pero que no pasen frente a nuestras casas.

Que haya alumbrado y bacheo eficiente pero que nuestra casa no pague predial.

Lo que queremos es que se haga el cambio verdadero, pero en los bueyes de nuestro compadre y así, damita, caballero, así no se puede.

Los furiosos de López

Lo que no has entendido es que yo lo que quiero es que esto truene de una vez.

—Votante de López

Los furiosos de López ya decidieron su voto.

No quieren saber de razones.

Unos les llaman Testigos del Peje. Otros Pejezombies. Lo cierto es que sus seguidores son legión.

No les importa ni el pasado de su candidato ni el futuro que pueda traer. El debate de hoy les viene valiendo madre.

Miran a la Mafia del Poder que lo acompañan y se encogen de hombros.

Leen sobre las preocupaciones legítimas respecto a su estado de salud y lo comparan con la estupidez de Fox, la incultura de Peña o el supuesto alcoholismo de Calderón.

El seis de mayo publiqué la razón del porqué mi voto es contra López. De los comentarios que recibí de votantes de López no hubo uno solo que sustentara sus argumentos (o insultos) en hechos, datos o pruebas.

Ni. Uno. Solo.

Lo más leve que me llamaron fue vendido y vendepatrias. Hijo de la chingada y traidor a la patria también tuvieron repetidas apariciones.

Ah, y mentiroso.

Sin embargo cuando invitaba a los lectores a traer sus datos, sus pruebas, lo que fuera que refutara objetivamente mis argumentos: nada. Nadie trajo nada.

La razón es sencilla: el voto por López no es racional, es furioso.

Los seguidores de López están votando por él porque están furioso, y no les falta razón para estarlo.

Diría Clinton: Es la corrupción, idiota.

Así, en cuatro palabras, puede explicarse el porqué y el cómo hay gente dispuesta a dinamitar el país.

La casa en Malinalco de Videgaray.

Korenfeld y su (ab)uso del helicóptero de la CONAGUA pa no tener que sufrir el tráfico como el resto de los mortales para ir al aeropuerto con su familia rumbo a Vail.

Las grabaciones de OHL y sus enjuagues con el Circuito Mexiquense.

Moreira y los millones que se llevó de Coahuila, libre en Barcelona.

Murat con sus propiedades millonarias en el gabacho y a quién premió con la gubernatura de Oaxaca.

Roberto Borge en Quintana Roo.

Rodrigo Medina en Nuevo Leon.

Cesar Duarte en Chihuahua.

Javier Duarte en Veracruz.

Estos cuatro gobernadores, en su momento, fueron todos elogiados por Peña como la cara del nuevo PRI.

Y luego está la Gaviota. La pinche Gaviota.

La Casa Blanca fue dónde la proverbial puerca torció el rabo.

Es el edificio sobre el que se levanta la furia de los ciudadanos y los votos de López.

Los mexicanos podemos aguantar (cada vez menos) que nuestros gobernantes nos roben.

Lo que si nos puede es que nos quieran ver la cara de pendejos. Ahí si se acabó la hora del amigo.

Ah, tampoco nos raya que las actrices de segunda venidas a Primera Dama salgan en cadena nacional a regañarnos por tener el atrevimiento de preguntar ¿Quén pompó?

Que si la casa la compró con sus ahorritos que juntó de llorar en pantalla y de vender los calendarios en calzones que cuelgan de todas las vulcanizadoras del país.

Que si Juan Armando Hinojosa la hizo de Elektra y le dio chance de liquidarla en paguitos chiquitos.

Que si no fue porque ha recibido miles de millones en obras asignadas por su marido, no, sino porque es su amigo de cenas y parrandas.

Que si está a nombre de una empresa de Hinojosa no para ocultarla, no, sino porque sigue liquidando los abonos.

Que no mame.

Ni a la Vero, ni a Chabelo, ni a Chespirito, juntos, les alcanza con su liquidación para comprarse una casa de siete millones dólares en la que, por cierto, ni un librero, ni un cuadro ni un nada que valga la pena pusieron.

No le ayuda que en los primeros meses de 2014, Grupo Higa y sus filiales (la empresas de Hinojosa) ganaron el contrato para remodelar el hangar presidencial a través de una asignación directa por 945.5 millones de pesos, ni que ha construido 58 caminos en el Estado de México, el Distribuidor Vial Naucalpan, el Distribuidor Vial Metepec, la Autopista Toluca-Atlacomulco y diversas unidades médicas en el estado; ni que Higa participó en las obras del Viaducto Elevado Bicentenario, la autopista Toluca-Naucalpan, el Aeropuerto Internacional de Toluca y el libramiento Acambay; ni que, según los Panama Papers, Hinojosa tiene más de cien millones de dólares en cuentas off-shore.

Hay prosperidad en ser amigo del Gavilán y la Gaviota, verdá de Dios.

Ya ni pa qué hablar del primer departamento en Miami (el que si declaró que tenía y que, como la casa, dice que ha pagado de su chamba –como deja eso de salir en calzones en los calendarios, me cae–) o del segundo que está a nombre de otro contratista de apellido Pierdant que es tan cuate que hasta sus prediales le paga.

Como Peña y la Gaviota parecen nopales y entre más les buscan, más propiedades les encuentran, la aceptación del Presidente está por los suelos. Nunca, desde que esto se mide, un Presidente en México ha sido tan rechazado.

El problema no es uno de popularidad, sino de gobernabilidad.

El amor y el capital político duran para siempre, hasta que no.

Desde la Casa Blanca la gobernabilidad en el país se ha ido erosionando y hoy es casi inexistente y la furia se desborda.

Botón de muestra es Ayotzinapa.

Jose Luis Abarca, un Presidente Municipal impuesto por López al PRD de Guerrero y socio de los narcos de Guerreros Unidos, mandó matar e incinerar a 43 estudiantes.

La falta de credibilidad del Presidente es tal que la opinión pública le achaca el crimen de Estado al gobierno federal y no hay prueba que convenza de lo contrario.

Por eso y tanto los votantes de López están furiosos.

Yo también lo estoy.

La diferencia es que mi furia no es tal que estoy dispuesto a ver el país arder con tal de desquitarme.

Los cambios violentos (no, no estoy hablando de que López promueva violencia, aunque su discurso reciente incita otra vez a la división y polarización social) nunca construyen nada.

No hay un solo ejemplo histórico de construcción de país a partir de la ruptura.

En cambio están a la vista de todos los resultados de la furia: Argentina, Bolivia, Iran, Irak, Hungría, USA, Gran Bretaña; por no hablar de Cuba y Venezuela.

Los países, las sociedades, se construyen gradualmente en incrementos sucesivos y progresivos sobre bases estables.

También ahí están los ejemplos de éxito: Sudáfrica, Chile, Colombia, Alemania, Polonia, Japón, Panama, Brazil, el propio México.

¿Cuándo ha servido romper para construir?

El país tiene MUCHAS cosas mal, pero esta lejos de ser un desastre.

¿El Sistema Penal Acusatorio?

¿El Sistema Nacional de Protección Civil?

¿El seguro popular?

¿El Seguro de Vida para Jefas de Familia?

¿La inversión nacional y extranjera?

¿Apertura comercial?

¿Infraestructura carretera?

¿Ruptura del pacto de impunidad con gobernadores?

¿Reforma educativa?

¿Reforma laboral?

¿Reforma energética?

¿Reforma al sistema de derechos humanos y ley de amparo?

¿TPP?

¿CIADI?

¿Estabilidad macroeconómica?

¿Crecimiento del ahorro?

¿Bajo desempleo?

Todos estos son puntos en los que el país ha y continúa mejorando.

Lo que pasa es que el monstruo voraz de la furia lo empaña todo.

Hace veinticinco años Venezuela votó por la furia y hoy no hay comida ni medicinas. ¿Cometeremos el mismo error los mexicanos? Así parece.

Mi voto es contra López.

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Voy a votar contra López.

Lo digo hoy porque hoy puedo decirlo, porque hoy vivo en un país donde hay libertad de expresión, de pensamiento, de decidir. Hoy vivo en un país donde la crítica rara vez es bienvenida, pero casi siempre es respetada.

Hoy es así. No sé si mañana que López sea Presidente así será (¿Cállate chachalaca, anyone?)

Hoy vivo en éste México libre y hoy digo porque puedo decirlo que voy a votar contra López.

No a favor de Anaya, que es probable que sea el receptor de mi voto.

No a favor de Meade, que es a quien considero el más apto para gobernar.

No a favor de Margarita, que no veo que tenga mérito alguno como para ser Presidenta.

No a favor del Bronco, que solo Dios, el Diablo y el Trife saben qué chingados hace en la boleta.

No. No a favor de ninguno.

Voy a votar contra López.

Es una pena que no pueda votar por alguien y que tenga que votar contra él, pero uno tiene que jugar la partida que está en el tablero y no la que le gustaría jugar.

¿Por qué voy a votar contra López?

Razones no faltan, hay tantas, pero para mi solo cuenta una.

No, no voy a votar contra López porque es como la Chimoltrufia que como dice una cosa, dice otra, ¿pa’ que le digo que no si si? No, no es por eso.

No, no voy a votar contra López porque está aliado a los vándalos de la CNTE que tienen a más de 3 millones de niños sin escuela en los estados más pobres del país, ni porque quiere echar atrás la reforma educativa que es la llave para resolver de fondo el problema de los 50 millones de pobres y volver a los tiempos de la venta y herencia de plazas a maistros sin más mérito ni vocación educativa que el hueso. No, no es por eso.

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No, no voy a votar contra López porque quiere echar atrás la reforma petrolera que le reportará a México 200 mil millones de dólares y creará miles de puestos de trabajo y beneficios para todos. No, no es por eso.

No, no voy a votar contra López porque quiere cancelar el proyecto del Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México que representa cientos de empleos directos, miles de empleos indirectos, prosperidad para la zona y sus habitantes, expansión del turismo y transporte de carga. No, no es por eso.

No, no voy a votar contra López porque quiere imponer un fiscal anticorrupción a modo, un fiscal carnal cubierto por el manto redentor del Mesías de Macuspana. No, no es por eso.

No, no voy a votar contra López porque quiere regalar miles de millones de pesos a ninis, madres solteras, estudiantes, ancianos y desempleados a cambio de votos sin importarle que no hay dinero que alcance para poder resistir ese gasto. No, no es por eso.

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No, no voy a votar contra López porque es el Jefe Máximo de la Mafia del Poder y se hace acompañar de capos como Elba Esther Gordillo, Napoleón Gómez Urrutia, Nestora Salgado, la CNTE, el SME, Alberto Anaya,René Bejarano, Dolores Padierna, Lino Korrodi, Manuel Bartlett, José Guadarrama, Leonel Cota, Ricardo Monreal, Francisco Chiguil, Rigoberto Salgado, Fausto Vallejo, Félix Salgado Macedonio, Alfonso Romo, Cuauhtémoc Blanco, John Ackerman, José Manuel Solano Ochoa, Alfonso Durazo, Clara Brugada, José Luis Abarca, Carlos Ahumada, Chacho García Salvidea, Julio Cesar Godoy, Greg Sánchez, el PES, el PT, más lo que se acumule ésta semana. No, no es por eso.

No, no voy a votar contra López por el tema de Ponce, su secretario de finanzas en el GDF, que se jugaba los millones en Las Vegas, ni por el tema de Bejarano, su entonces secretario particular, que fue captado embolsándose tantos fajos de dólares que no cupieron en su portafolio y tuvo que meterlos en las abultadas bolsas de su saco, ni por el tema de los segundos pisos que fueron adjudicados a los cuates para hacer el cochinito, ni por el tema de que su chofer ganaba 70 mil pesos mensuales, ni por el tema de que su hijo gusta de calzar zapatos Prada, ni por el tema de que en mayo del 2012 su equipo de campaña organizó un pase de charola con empresarios en las Lomas de Chapultepec para reunir 6 millones de dólares para la campaña presidencial. No, no es por eso.

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No, no voy a votar contra López porque durante su única gestión de gobierno, al frente del Distrito Federal, no respaldó una sola de las banderas tradicionales de la izquierda. ¿Matrimonios homosexuales? No. ¿Legalización de las drogas? Tampoco. ¿Transparencia y rendición de cuentas del gasto? Menos. ¿Respeto a la disidencia, a la libertad de expresión, a ideas distintas de las suyas? ¡Cállate, Chachalaca! No, no es por eso.

No, no voy a votar contra López porque hizo un cómic para burlarse de los que salimos a la calle a exigirle seguridad y combate a la delincuencia en el que nos representaba a los manifestantes como jóvenes de clase alta y pelo rubio, encantados de acudir a la manifestación para estrenar ropa nueva y tomarnos una foto con los amigos sin importarle que las víctimas de la delincuencia fueran mayoritariamente pobres. Tampoco porque para López, la delincuencia es una función de la desigualdad y la pobreza y no un fenómeno social de aristas múltiples que tienen su origen en la educación y la descomposición del tejido social. No, no es por eso.

No, no voy a votar contra López porque nunca ha pagado impuestos, no existen sus declaraciones de ingresos y nunca se ha sabido de qué ha vivido en 20 años. No, no es por eso.

No, no voy a votar contra López porque es un mentiroso. No, no es por eso.

No, no voy a votar contra López porque ha sido el factor más destructivo de la unión y solidaridad entre mexicanos. No, no es por eso.

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No, no es por ninguna de estas razones.

Voy a votar contra López porque a López la ley le vale madre.

Para él obedecer la ley es optativo. Para sus seguidores, también.

A López parece no importarle que cuando se mandan al diablo las instituciones, cuando la ley que rige es la de la selva, son los pobres los que más tienen que perder porque son los más débiles.

Pocas cosas retratan cuanta madre le vale la ley a López como los casos del linchamiento en el pueblo de Magdalena Petlacalco, el del Paraje San Juan y el de Los Encinos.

En el primero, cuando se dio el linchamiento su respuesta no fue mandar a la policía, no. El dijo –No nos metamos con las creencias de la gente.

Vinieron muchos linchamientos más. En el más grave dos policías fueron quemados vivos en Tláhuac.

López se encogió de hombros y cuando Fox cesó a Ebrard como Secretario de Seguridad, López lo rescató como Secretario de Desarrollo Social.

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En los casos del Paraje San Juan y el de Los Encinos López sacó las siguientes perlas: “Ley que no es justa no sirve. La ley es para el hombre, no el hombre para la ley. Una ley que no imparte justicia no tiene sentido” y “La Corte no puede estar por encima de la soberanía del pueblo”.

Ese es López de cuerpo entero.

Me aterra su propuesta de concentrar todas las Fuerzas Armadas y policías del país en una Guardia Nacional bajo el mando de quien no cree en la ley.

Peor, de quien desprecia la ley.

Imagina esa Guardia Nacional al servicio de alguien al que la ley es un instrumento para usar contra los adversarios, como lo hizo con Carlos Ahumada, y para ser ignorada cuando son los aliados quienes la violan, como fue el caso de los Panchos Villa, los Panteras, los Bejarano.

¿Hay alguna suspensión incomoda en un juicio de amparo inconveniente? Ya lo dijo: “La Corte no puede estar por encima de la soberanía del pueblo”.

¿Quién es el interprete de la soberanía del pueblo? López, por supuesto. Ahí les va la Guardia Nacional para defenderla.

¿Hay alguna ley que no puede cambiar porque no tiene los votos en el Congreso? Ya lo dijo también: “Ley que no es justa no sirve. La ley es para el hombre, no el hombre para la ley. Una ley que no imparte justicia no tiene sentido”.

¿Quién decide si una ley es justa o no? López, por supuesto. Ahí les va la Guardia Nacional para enfrentarla, ya no digamos para obligar a los legisladores a cambiarla.

Por eso voy a votar contra López, por la misma razón que no voté por él en el 2006 ni en el 2012.

Voy a votar contra López porque me gusta vivir en un México de leyes, de libertades, donde los derechos de las minorías no están a votación de las mayorías, dónde la culpabilidad o inocencia de las personas las deciden tribunales independientes e imparciales y no un tirano con complejos mesiánicos, donde las votaciones se dan en urnas cerradas y privadas y nos en asambleas en plazas públicas a mano alzada.

Voy a votar contra López porque votar contra López es votar a favor del México que quiero.

¿Y tu?

Viva México

 

 

 

Diario de Marcha. Día ocho. Llegar a Israel.

הר הבית בידינו

‎Har HaBayit BeYadeinu

El Monte del Templo está en nuestras manos.

—Mordejai Gur

Llegamos a Israel. Llegamos de noche, rayando la mañana. Emprendemos la carrera contra el sol para llegar al Muro al amanecer.

El Monte del Templo está en nuestras manos.”

Esas fueron las palabras del General Mordejai ‘Motta’ Gur cuando informaba por radio que había tomado el Monte del Templo al comando central militar en la Guerra de 1967.

El Monte del Templo está en nuestras manos. El Muro está frente a nosotros.

No creo que haya sido planeado así, pero para mi el simbolismo es fuertísimo.

Salimos de las sombras, de la tiniebla, de los campos, de la muerte y emprendemos el camino hacia la luz, hacia la vida, hacia ese centro de la vida judía que es el Muro hasta para los judíos recalcitrantemente laicos como yo.

Cuando terminó nuestra visita a Majdanek leí para el grupo mi texto Aquí sigo, aquí seguiremos . Lo escribí hace cinco años para conmemorar el día del Holocausto.

Entonces su escritura y ahora su lectura fueron actos de dignidad y desafío.

Dignidad y desafío. Es lo único que de los campos queda en mi corazón. Quedó saturado de tristeza.

—Vámonos. Vámonos a Israel.

Esas fueron las palabras con las que clausuramos la parte polaca de la marcha.

Y nos fuimos.

De Majdanek emprendimos el camino directo al aeropuerto, subimos al avión, volamos a Israel.

Desembarcamos del avión por una escalera a la pista.

Mis pies tocan el suelo y siento un escalofrío que me recorre el cuerpo.

Lihyot am jofshi be’hartzeinu.

Heretz tzion Yerushalaim.

Vencimos al sol, llegamos antes del amanecer pero el día ya viene aclarando.

Los pájaros cantan y nos dan la bienvenida.

El sol se va asomando detrás del Muro, pintando de dorado todo lo que va besando con sus rayos.

Nos reunimos todos frente al Muro y entonamos Shejiyanu.

בָּרוּךְ אַתָּה יְיָ אֱלֹהֵֽינוּ מֶֽלֶךְ הָעוֹלָם שֶׁהֶחֱיָנוּ וְקִיְּמָנוּ וְהִגִּיעָנוּ לזְּמַן הַזֶּה.

Baruch atah Adonai, Eloheinu Melech haolam, shejiyanu, v’kiy’manu, v’higianu laz’man hazeh.

Bendito eres tu Dios, Rey del mundo, que nos has dado vida y nos has dado sustento, y nos has ayudado a llegar a este tiempo.

— Talmud (Berachot 54a, Pesakhim 7b, Sukkah 46a); plegaria Shejiyanu

La última vez que mi papá, mi hermana y yo no estuvimos juntos aquí fue hace 28 años. Hoy nuevamente nos abrazamos frente al Muro.

Heretz. Tzion. Yerushalaim.

Nos separamos. Mi hermana va al lado de las mujeres. Mi papá y yo al de los hombres.

No soy un hombre religioso, soy más bien recalcitrantemente laico. Hay días, casi todos, en los que me cuesta trabajo creer. Hoy no es uno de esos. Hoy me acerco al Muro y, recargado sobre él, rezo: Shema Israel, Adonay Elohenu, Adonay ejad.

Lo digo ahí, lo digo así, no porque ahí está el Muro, sino porque ahí estoy yo.

El estar en el Muro me emociona no porque sienta yo una presencia divina especial ni mucho menos. Después de todo, el Muro no es otra cosa que un trozo de la muralla perimetral del complejo que alguna vez, hace casi dos mil años, albergó el Segundo Templo.

El Muro es eso, un muro.

Pero el Muro es más que un muro.

El Muro es el corazón de la judería mundial. Es el punto central sobre el que gira la identidad de cada judío, los creyentes y los no.

El Muro es la representación física de la frase Am Israel Jai.

El Muro se va llenando. Venimos los que venimos a rezar siempre. Venimos los que nunca hemos venido. Venimos los que aquí vivimos. Venimos los que vivimos lejos.

Venimos y cantamos y rezamos y lloramos y celebramos y lamentamos y bailamos y …:

Venimos.

Desde los campos de la muerte, desde esas fábricas de tristeza y desolación, desde caminar por los senderos de la muerte, venimos.

Venimos.

Venimos a Israel. Llegamos a Israel. Estamos en Israel. Somos todos Israel.

Am Israel Jai.