Puto es el dedo chiquito del pie que se pega con la puta esquina de la cama.

Puto tráfico. Putos los manifestantes que causan el tráfico.

Puto gobierno. Puto presidente, senador, diputado, gobernador. Puto policía. Puto achichincle del achichincle del puto achichincle.

Puto frío. Puto calor. Puto aire acondicionado. Puto sol. Puto viento.

Puto cansancio. Puto colchón en el que no se puede dormir.

Puto, el que no brinque, el que no salte. Puto, el que creyó lo del informe. (Gracias a los putos de Molotov).

Puto comediante que te hace reír. Puto playlist chignon.

Según el puto voto de cada quien: Puto Anaya, Puto López, Puto Meade. Al puto del Bronco ni quién lo cuente.

Puto el gusto que me da cuando alguien me dice que le gustó mi puto libro.

Puto nuestro amigo, nuestro broder, nuestro pana. Puto él y su puto hermano.

Puto el ex de tu chava. Puto el novio de tu hija.

Putos todos los que gritan puto en el estadio.

Puto es el que no se atreve, el sacatón.

Ser puto no es ser homosexual. Ser homosexual no es ser puto. Es más, no conozco un solo puto homosexual que sea puto.

Pero para los putos de la FIFA son sinónimos y por eso el puto grito de puto no cabe en los putos estadios del puto mundial del putísimo fútbol.

Y puede que tengan la puta razón.

El puto mundo está viendo el mundial.

Ese mundo que no entiende que ser mexicano es ser puto, que lo puto le llega al nacer —mira que puto bebe tan lindo— y que no se quita ni con la muerte —ese puto era a toda madre.

Para el mundo el puto grito de puto es homofóbico y ofensivo y nosotros, los putos mexicanos, estamos obligados a demostrar en la cancha y en las gradas, que no somos unos pinches putos cualquiera, no, sino que somos unos pinches putos excelentes.

Que podemos ser respetuosos del otro y sus sensibilidades. Que la nuestra es una mano amiga. Que lo nuestro no es otra cosa que un puto desmadre.

Que el puto México es más que los putos narcos.

Que somos mejores que el puto de Trump y su puto muro y los putos del CBP que enjaulan a los niños.

Que podemos no gritar puto en el estadio.

Por cierto, se me olvidaba: puto el que lo lea.

Sobre el Autor Alberto Mansur

Abogado litigante en derecho mercantil y civil. Llevo pleitos de negocios. Autor de #LoQueMataNoEsLaBala. Dueño del #PrietitoEnElArroz. Lavo y plancho ajeno.

4 comentarios

  1. “Puto el que no lo lea”…putos somos todos, desde puto bebe hasta el puto que se muere, genial! Gracias por la perspectiva puto

  2. Hasta hace un día hubiera retuiteado tu post. Estaba de acuerdo. Pero no vemos el otro lado de la moneda. Un amigo que participó en la marcha del sábado, que se encontró con los festejos del partido, reclamaba en redes que al pasar, los aficionados les gritaban: “Ehhh…” ¿Cómo defender ahora, que no es un grito homofóbico, frente a la carente educación del mexicano?

  3. A veces puto es ese puto que somos todas y todos y a veces puto es ese puto ofensivo que hace de una elección sexual una injuria. Hay puto y puto y otros muchos más.

Los comentarios están cerrados.