El amigo que se va

Éste domingo uno de mis amigos más queridos se muda al otro lado del mundo. A diferencia de aquellas emprendidas al término de la prepa, ésta mudanza parece ser definitiva.

No voy a ahondar aquí sobre las razones de su decisión. Las conozco, las comparto. Aún así, duele. Duele cabrón.

Me diría él, con razón y derecho —¿tu qué? Si tu fuiste el primero en irte.

Y si. Lo fui. Lo soy. Pero nuestras distancias ahora se ahondan, se ensanchan. Duele.

Los amigos de la adolescencia tienen la jodida costumbre de albergarse profundo en nuestros corazones porque es entonces cuando construimos al adulto que seremos el resto de la vida. Ellos saben dónde están nuestros esqueletos. En la mayoría de los casos, ellos ayudaron a ponerlos ahí.

Así me pasa con éste amigo.

Él y yo no tenemos nada en común, nada excepto todo lo que importa.

Y ahora se va.

Se va a donde las visitas mutuas serán contadas con los dedos a lo largo de la vida, a donde el cambio de horario hará la comunicación asíncrona, a donde no podremos llamarnos a cualquier momento del día para decirnos —Wey, chinga tu madre —y llevar en ese chinga tu madre todo lo que nos queda por contarnos, todo lo bueno y lo malo que estemos atravesando en ese momento.

Vendrán las mieles de la vida, las suyas, las mías. Las compartiremos a distancia, de corazón más que de facto.

Pero, anda y ve, amigo querido. Te deseo que en ésta aventura corras con suerte, que en tus caminos siempre haya sombra dulce donde descansar y cobijo de lo que haya afuera. Te deseo una vida de leche y miel y, como dice esa canción de Caifanes que tanto nos gusta “Nos vamos juntos / haciendo viejos / algunos sueños / toda la piel.”

Jazak ve’matz.

México. Estado Fallido

Muchos clientes, amigos, familiares y lectores del Prietito me han preguntado: ¿Cómo ves el gobierno de López? ¿Debo seguir invirtiendo aquí?¿Vamos a ser Venezuela? ¿Es momento de pensar en irse? Si no, ¿cuándo lo sería?

Mis respuestas han sido: Lo veo mal, ¿qué no me lees? No vamos a ser Venezuela, pero vamos por el camino de Argentina. Yo mantendría la mayor liquidez posible. No es momento de alarmarse ni de irse si no tienes un plan de salida. Yo te aviso.

Okey. Éste es el aviso. Es momento de pensar en irse.

Uno puede vivir en un país en el que la educación se entrega a un monstruo como la CNTE, al fin y al cabo, tiene recursos para que sus hijos vayan a una escuela en la que si aprendan a sumar, restar, leer y escribir y, si mucho me apuras, a los hijos les conviene que los otros niños con los que van a competir por puestos de trabajo tengan una educación marca 4T.

Uno puede vivir en un país que se da el lujo de pagar por un aeropuerto que no va a construir y a pagar por otro que no va servir.

Uno puede vivir en un país que no invierte en ciencia y cultura. Al fin y al cabo, vivimos en una aldea global y los adelantos de la ciencia de otros países y la cultura de otros genios, también nos alcanza.

Uno puede vivir en un país en el que el presidente no viaja en avión presidencial pues lo prefiere tener estacionado y pagando por qué se convierta en chatarra.

Uno puede vivir en un país en el que

  1. Todos los días se atenta contra la libertad de expresión y prensa.
  2. Se hacen presupuestos de economía ficción.
  3. Se califica como delito grave sin derecho a fianza y con extinción de dominio el que aparezca una factura falsa en tus deducciones, pero cuando se descubre que la presidenta de Morena tiene condonaciones fiscales millonarias, todo es culpa del contador. Ah, qué pendejo contador.
  4. Se obliga a renunciar a un ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación amenazando con cárcel para su familia y congelando sus cuentas.
  5. Se usa la cárcel para perseguir a los adversarios del presidente, y para sus revanchas, como lo hizo con Rosario Robles y trató de hacerlo con Carlos ahumada..
  6. Se ridiculiza al Instituto Nacional Electoral.
  7. Se hacen consultas patito para cancelar proyectos de infraestructura, echar a andar caprichos presidenciales y hasta para ampliar el mandato de un gobernador.
  8. Se limitan los derechos sexuales, reproductivos y de género.
  9. Se persiguen líderes sindicales que no forman parte del proyecto del presidente, como Romero Deschamps, y se cobijan otros líderes sindicales siniestros como Elba Esther o Napoleón Gómez Urrutia. 
  10. . Se persigue a las organizaciones de la sociedad civil y se les sataniza como enemigos del pueblo bueno por atreverse a cuestionar el capricho del presidente y a hacer valer sus derechos vía el amparo.
  11. . Se amenaza un día sí y el otro también con dar a conocer nombres de supuestos enemigos opositores del régimen (y, por supuesto del pueblo bueno) desde la mañanera presidencial, acusándolos con un dedo flamígero y, claro, sin ninguna prueba.
  12. . Se pide y se obtiene la cabeza de un periodista que se atrevió a exhibir los bienes y las empresas de un amigo del presidente. Lo mismo con una piloto por un comentario en Twitter.
  13. . Se echan a andar industrias que ya no tienen sentido en pleno siglo XXI como las plantas de energía de carbón o las refinerías y se abandonan las energías sustentables, sólo por que el jefe no las entiende.
  14. . Se inician litigios que no se pueden ganar en contra de empresas internacionales por gasoductos que se tienen terminados, sólo para acabar dando las nalgas y pagando más de lo que tenía que pagarse, además del costo en la confianza de los inversionistas.
  15. . Se está en la rayita del límite en el grado de inversión en las empresas paraestatales y en la deuda soberana nacional, poniendo en riesgo la estabilidad económica, el flujo de inversión y la fuga de capitales.
  16. . Se aprueba una ley que garantiza que solamente aquellos profesionistas mediocres y sin posibilidad alguna de hacerla en el sector privado decidan dedicarse al sector público, al impedir que los funcionarios puedan trabajar en el mismo ramo durante 10 años después de su encargo.
  17.  Se cancelan las estancias infantiles y los refugios para mujeres en situaciones de violencia.
  18. . La cagan en la compra de medicinas para darle el contrato al compadre del presidente, provocando el desabasto generalizado, mintiendo sobre ello, dejando morir a una niña de cáncer, y luego echándole la culpa a los doctores y las enfermeras, doctores y enfermeras a los que, por cierto, no se les paga.
  19. . Se despide sin liquidación al personal capacitado del servicio de administración tributaria.
  20. . Se da becas a niños que ni estudian ni trabajan, para que sirvan de clientela la política.
  21. . Se va a construir una refinería en un lugar que se inunda.
  22. . Se va a cometer un ecocidio para hacer un tren que nadie va a usar.
  23. Se ignoran las recomendaciones de la Comisión de Derechos Humanos 
  24. . Se invierten miles de millones de pesos en un deporte (el béisbol) que le gusta al presidente, pero no hay dinero para pagar sueldos de doctores o policías.
  25. . Se usa la agencia de noticias del gobierno como un organismo de propaganda al servicio del presidente y su partido. Lo mismo con el canal cultural (es un decir).
  26. . Se dan facilidades a una iglesia para que tenga su canal de televisión y hasta se le presta el palacio de Bellas Artes para que hagan un homenaje a su líder que después resulta ser un pederasta.
  27. . Se desmantelan todos los organismos autónomos y se concentra todo el poder en una sola persona, la persona del presidente.
  28. . Se cobija al corrupto de Bartlett. BARTLETT, por Dios.

Uno puede vivir en un país así (Gracias a Alejandro Pissanty por buena parte de la lista).

Uno puede vivir en una dictadura disfrazada de democracia.

En donde uno no puede vivir es en un país donde el que gobierne sea el crimen organizado. Ahí si no se puede.

Él dobló a AMLO, el ejército y al Estado Mexicano

El otro día un gran amigo me decía, palabras más, palabras menos, que mientras él pudiera vivir en México con los lujos a los que está acostumbrado y el gobierno no atente directamente en contra suya o no se pronuncie en contra del grupo muy particular del que él forma parte, él no tiene un pedo con la Cuarta Transformación.

Otros me han dicho que en México está su familia, sus amigos, sus negocios, todo el entorno en el que han vivido siempre y que no quieren vivir la vida del inmigrante.

Lo que pasó en Culiacán, el dejar ir al hijo del Chapo Guzmán para que sus esbirros dejen de tirarle bala al ejército y a la población, rebasa todas estas consideraciones.

En esta semana, en Michoacán, en Guerrero y ahora en Sinaloa, el gobierno de López ha renunciado a la única razón de ser de cualquier gobierno: la seguridad.

Se decidió proteger la vida de las personas y yo estuve de acuerdo porque no se trata de masacres, eso ya se terminó, no puede valer más la captura de un delincuente que las vidas de las personas.

—AMLO 18-X-19; sobre soltar al Chapito y rendir la plaza en Culiacán

Es un cobarde

Se fue a la mierda la honestidad valiente. Este gobierno no es un honesto ni mucho menos es valiente. López y su gobierno son cobardes.

Esta era una batalla que el gobierno tenía que ganar, costará la sangre que costara.

El haberla perdido, no sólo representa la pérdida de la batalla misma en las calles, sino que también manda un poderoso mensaje a todos los actores relevantes.

A los policías y militares les dice: no salgas a pelear ni a exponerte, porque vamos a abandonarte.

A los narcotraficantes les dice que la plaza está rendida, que se sirvan con la cuchara grande, que ellos son los que mandan.

A ti y a mí nos dice algo muy sencillo: no pueden protegernos. No pueden cuidarnos. No sirven ni para eso. A ti y a mí nos dicen jódanse.

Esta es la señal de alerta. México es ya un estado fallido y hay que pensar en otras opciones.

A Porfirio y MÉXICO en sus cumpleaños

Feliz cumpleaños, don Porfirio.

Gracias por la educación pública gratuita, laica, obligatoria y científica; la Escuela Naval Militar, el ferrocarril, el Museo de Historia Natural, el Museo de Arqueología, la Universidad Nacional de México, la inversión extranjera, el pago de la deuda nacional, el manejo responsable de las finanzas públicas, el telégrafo, el Ángel de la Independencia, la Castañeda, el palacio de Minería, el de Correos, el de Bellas Artes.

Hoy su lugar lo ocupa un destructor.

Dará el grito desde su balcón quien ha destruído el grado de inversión de nuestro país, la educación de calidad y medible por maestros capacitados, el crecimiento económico y la generación de riqueza para todos, el empleo formal, las estancias infantiles y refugios para mujeres, el abasto de medicinas y la capacidad de atención en nuestros institutos de salud pública, la seguridad jurídica de los contribuyentes cumplidos, el que habría sido el aeropuerto más importante de América al sur del Río Grande.

Ay, don Porfirio, hoy en su lugar tenemos a un necio que gobierna por capricho y por decreto, que no presta atención a los datos duros y que, en su soberbia, espera que sea la realidad la que se ajuste a su percepción y no al revés.

Y con todo y eso, festejamos.

Yo festejo:

Los “buenos días” que entre extraños nos deseamos en las mañanas.

La tacita de azúcar (o las tortillas o las cervezas) que regalamos a nuestros vecinos.

Agustín Lara, Caifanes, Cafe Tacvba.

El mole, los chilaquiles, los tacos.

El tequila y el mezcal.

La libertad de pensar, decir, escribir o ser lo que te venga en gana.

El amparo.

La mano amiga que se tiende lo mismo en la desgracia q en la alegría.

La cascarita de domingo en la cuadra.

El café de olla. También el de velorio con piquete.

Amado Nervo, Octavio Paz, Carlos Fuentes.

La Catedral del DF, la de Taxco, las muchas otras.

La nieve de coco en Acapulco, las jícaras con y sin tepache.

El Chavo del 8, Pedro Infante, Chabelo.

Los chistes de Pepito.

La palanqueta de nuez, la de pepita.

Rivera, Tamayo, Siqueiros, Orozco, Khalo, Varo, Cuevas, Corzas, los 2 Coronel, Macotela.

Los albures, los piropos.

El huapango. La Bamba.

Los Jarritos y las Chaparritas.

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Trino, Calderón, Abel Quezada.

Los churros sopeados en chocolate caliente.

El pan dulce.

La TV a color.

Cantinflas, Tintan, Clavillazo.

Tanto que festejar y tanto más.

¡Viva México cabrones!

Extinción de Dominio ¿En qué me afecta y qué hacer?

 

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El 9 de agosto de 2019 se publicó la nueva Ley Nacional de Extinción de Dominio. Éste es uno de los instrumentos de control con los que el gobierno pretende combatir la inseguridad y aquellos delitos que considera son los mas graves. Están los que uno esperaría: delincuencia organizada, robo de vehículos, recursos de procedencia ilícita, delitos contra la salud, secuestro, extorsión, trata de personas y están también las obsesiones particulares del nuevo régimen: corrupción, encubrimiento, recursos de procedencia ilícita, delitos en materia de hidrocarburos, petrolíferos y petroquímicos.

Dirás, con razón, que si no eres delincuente, ¿esto en qué te afecta? La respuesta debiera ser que en nada, pero puede no ser así.

Si eres arrendador de bodegas, departamentos, oficinas o locales comerciales y tienes la mala suerte de que tu inquilino se dedique a cualquiera de estas cosas, puede que el gobierno te quite tu propiedad. Serías lo que la ley llama una “Persona Afectada”.

Si tu inmueble es utilizado por tu inquilino para algunos de estos delitos y tuviste o debiste tener (según la ley) conocimiento de ello y no lo notificaste a la autoridad por cualquier medio o tampoco hiciste algo para impedirlo, el Ministerio Público puede iniciar un juicio para que pierdas los derechos de propiedad sobre esos bienes sin contraprestación, ni compensación alguna. 

Eso es, por decirlo amablemente, inconstitucional. En cualquier régimen democrático y hasta en los tiempos más dictatoriales del México post-revolucionario, si el gobierno te quitaba tus bienes estaba obligado a indemnizarte. Con ésta ley, ya no.

Lo peor es que te deja a ti la carga de probar que no eres un delincuente o cómplice de tu inquilino.

Empecemos con la obligación de notificar a la autoridad o hacer algo para impedir que tu inquilino use tu inmueble para un delito. Imaginemos que, por alguna desgracia del destino, te enteras de que tu departamento está siendo usado como casa de seguridad por un secuestrador, que en tu bodega se procesan metanfetaminas o que en el bar que renta tu local se distribuyen drogas. La ley espera que tu, si tu, ciudadano mortal, de a pie, sin nadie que lo cuide, hagas algo para impedirlo. 

Si, ajá. 

Bueno, ya no impedirlo, digamos que te haces del valor de denunciarlo.

La denuncia no puede ser anónima porque entonces no puedes demostrar que denunciaste y sigues donde mismo.

Así que, en estos tiempos tan seguros, en los que el gobierno tiene plenamente garantizada tu seguridad (es un decir) tienes que ir al Ministerio Público que, ya lo sabes, nunca está coludido con los delincuentes (también es un decir) y darle tu nombre, tu domicilio, copia de tu identificación con fotografía y decirle que tu inquilino, ese mismo que te conoce y que sabe dónde encontrarte porque ahí es donde te paga la renta, es un narco.

Si, ajá.

Ya ni qué decir de cuando tu inquilino es un funcionario público corrupto porque, aunque sus corruptelas no las haga en tu inmueble, si te paga con dinero producto de ellas, ¿qué crees? También le dan cuello a tu propiedad.

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Luego está el problema de la carga de la prueba, la presunción de inocencia y la presunción de buena fe.

Si no eres abogado, te explico: la carga de la prueba es la obligación de probar en juicio lo que uno dice. La presunción de inocencia es que todos somos inocentes de un delito hasta que la autoridad demuestre lo contrario. La presunción de buena fe es que todos nos portamos bien y somos bien intencionados hasta que se pruebe lo contrario.

En ésta ley, todo está al revés: uno tiene que probar que no sabía que su inquilino era criminal, la ley presume que eres su cómplice y asume que el dinero con el que compraste el inmueble o con el que te pagan la renta es mal habido.

Pensemos, contra todo pronostico o expectativa, que demuestras todo esto y quieres tu inmueble de regreso.

Ah, pues puede que no.

La ley permite al gobierno el vender tu inmueble antes de que se dicte sentencia en el juicio o destinarlo a algún “fin social” y, en caso de que ganes, entregarte el valor que éste tenía cuando te lo quitó, descontando sus propios gastos de administración.

Así que, ¿qué hacer?

Mi recomendación inicial es que hagas un muy buen due dilligence de tu inquilino. Hoy ya no se le puede rentar a cualquiera.

Si eres una persona o empresa dedicada al arrendamiento de inmuebles, entonces lo que necesitas es promover un amparo contra la ley. El plazo vence el 19 de septiembre.  Éste amparo no es sencillo, así que consulta con un experto. No habemos tantos.

El resultado del amparo es de pronostico reservado por el momento en que se hace valer y, tristemente, por la situación política actual de nuestro país.

La complicación de tiempos es por esto: todas las leyes son heteroaplicativas y algunas de ellas son autoaplicativas. Heteroaplicativa es cuando te impone obligaciones cuando estás en los supuestos que regula y que si no entras a esos supuestos, puede nunca serte aplicable. Autoaplicativa es cuando te impone obligaciones por su sola entrada en vigor. La diferencia es técnica, pero en esencia si la ley no es autoaplicativa, no puedes promover un amparo hasta que te la aplique la autoridad, o sea, hasta que tengas el problema encima.

Como la obligación de notificar a la autoridad o hacer algo para impedir que tu inquilino use tu inmueble para un delito es inmediata, yo considero que es autoaplicativa y puedes hacer valer tu amparo desde ya. La Corte puede determinar que estoy equivocado y decir que no, que hasta que no venga el MP a pedir que pierdas tu propiedad, no tienes derecho a ampararte.

Dependiendo de qué tan grande y valioso es tu portafolio de propiedades y tu apetito para el riesgo, debes decidir si inviertes desde ahora en proteger tu patrimonio o si prefieres apostar a que nunca tengas un problema como éste.

Como dije, consulta un experto y considera tus opciones y los costos antes de tomar una decisión.

AMLO es un cobarde.

Con todo respeto, López es un cobarde. A las cosas y personas hay que llamarlas por su nombre.

Cobarde. – Persona que siente miedo ante situaciones difíciles o muestra falta de valor para emprender acciones peligrosas o que conllevan cierto riesgo

A López le falta valor para tomar decisiones difíciles y para emprender acciones que conllevan cierto riesgo.

Le falta, por ejemplo, valor para admitir que se equivocó en algo, en lo que sea.

Imaginemos, como el Chicharito, cosas chingonas:

—Ciudadanos, me equivoqué. Me equivoqué sobre el aeropuerto, el tren y la refinería. No tenía los datos técnicos suficientes y me equivoqué. Vamos a rectificar.

—Ciudadanos, me equivoqué. Me equivoqué sobre las estancias infantiles y los refugios para mujeres en situación de violencia. Las madres trabajadoras y las mujeres golpeadas tienen que tener lugares seguros donde llegar. Vamos a rectificar.

—Ciudadanos, me equivoqué. Me equivoqué sobre el desabasto de medicinas. Me equivoqué y asumo la responsabilidad de la muerte de Mariana, la niña de 7 años que murió por falta de medicinas. Vamos a rectificar.

Pero no. López es infalible. Es un cobarde que no tiene los huevos de admitir un error y de rectificar el rumbo.

López no tiene el valor de enfrentar sus responsabilidades, todo es siempre culpa de algún interés oscuro, nunca de él.

El ejemplo más ruin de su cobardía es el exigir que las enfermeras o doctores (a los que les retrasa el pago de su sueldo y que hoy ganan menos que sus ninis) compren para sus pacientes medicinas de 35 mil pesos que su gobierno no compra.

Aquí el video.

Para López la responsabilidad de la muerte de Mariana, esa niña de 7 años ¡es de las enfermeras y doctores que no pagaron la medicina y no de su gobierno que no la compró! ¿Se puede ser más cobarde que eso?

No, señor Presidente. Así no.

Los ciudadanos sabemos en qué sociedad vivimos, una sociedad en la que siempre, SIEMPRE, se ayudan los unos a los otros. Lo que estamos viendo es el tipo de Gobierno que tenemos: el peor, irresponsable, cobarde.

No hay que buscar más culpables de la muerte de Mariana o de tantos pacientes: fueron López y sus funcionarios cobardes e ineficientes como Jorge Alcocer, Secretario de Salud, que dijo que no importaba si un niño no recibía el medicamento en la hora y día previsto, que podían esperar.

Ah, y del narco mejor ni hablamos. A López le da miedo hasta nombrarlos, ya no digamos combatirlos.

De gira por Oaxaca, López fue interceptado por un grupo de pobladores que le pidieron enviara al Ejército para detener los altos índices de violencia en el estado.

—No se dialoga con los agresores. Se garantiza un derecho inmediato. Manden al Ejército inmediatamente. No tenemos armas—, dijo desesperado un poblador.

—El Ejército no se usa para reprimir al pueblo—, respondió López.

—¡Carajo!, ¿el narco es pueblo?

—Sí, es pueblo, todos son seres humanos—, dijo López.

Aquí el video

Lo dicho: López es un cobarde.

De traidores y traiciones.

La traición es un plato que solo puede servirse en casa, por los de casa, para los de casa. Es un guiso cuyo ingrediente principal es el deber de lealtad no cumplido.

El enemigo no traiciona, actúa conforme a sus propias lealtades y estas no incluyen a su enemigo.

Por eso es que el delito de traición a la patria es solo para los nacionales. Los extranjeros pueden ser saboteadores, espías, terroristas; nunca traidores.

Hay tres tipos de traidores, cada uno más vil que el anterior:

Los hay que traicionan por convicción a una causa como el grupo de militares que intentó matar a Hitler para poder terminar la guerra y salvar a su país de la ruina y la derrota, como Mosab Hassan Yousef, hijo del fundador de Hamas, que espió contra su padre y sus amigos porque estaba convencido de que el terror no era el camino hacia la paz.

Los hay que lo hacen a cambio de una ganancia como el abogado que vende a su cliente, el que le roba a sus socios, el empleado que obtiene una comisión de lo que compra la empresa, el que se da a la novia de su amigo.

Y los hay traidores que ni por lo uno ni por lo otro, que lo son por el gusto, porque su mamá nunca se dio el tiempo de enseñarles el valor de la lealtad.

¿Y la lealtad hacia el traidor? No lo sé. Yo creo que la traición ajena no justifica la propia, que la lealtad está en uno, viene de uno, es por el bien de uno. Hasta el traidor tiene derecho a un juicio justo, a no ser fusilado en el acto.

A propósito de su fábula Cincuenta liberales ciegos, envié por tuit a la gran Sabina Berman el texto Liberalism is the most successful idea of the past 400 years publicado por The Economist como respuesta al libro Why Liberalism Failed de Patrick Deneen.

No voy a reseñar el libro de Deneen ni resumir los artículos del Economist y Sabina. Ahí están los vínculos, échales un lente.

Sabina generosamente respondió a mi tuit y, con el genio de siempre, dio con el punto flaco del liberalismo: la traición de los que se dicen liberales.

Y tiene razón.

Lo que está matando al liberalismo y a las democracias liberales es la traición.

No es solo que la igualdad de oportunidades ha producido una nueva aristocracia meritocrática, ni que los avances tecnológicos están reduciendo cada vez más áreas de trabajo en trabajos pesados sin sentido, ni que la democracia ha degenerado en un teatro del absurdo en el que los pueblos votan por gobernantes autoritarios.

No. El problema es la traición.

Traición como la que estamos viviendo en México.

Al grito de Primero los Pobres, los pobres se han ido quedando sin gasolina, sin seguro popular, sin medicinas, camas en hospitales, doctores; sin estancias infantiles, ni libros de texto gratuitos, ni tratamientos para cáncer, ni refugios para mujeres, ni antiretrovirales para el tratamiento de HIV; sin Prospera, ni becas para estudiar en el extranjero, ni investigación científica de calidad; sin Arieles, ni Diosas de Plata, ni estímulos para el cine mexicano; sin una agencia de noticias imparcial que no sea un órgano de propaganda del Estado; sin energías limpias y renovables; sin aumentos reales en salario y poder adquisitivo, ni bajas tasas de interés, ni educación de calidad impartida por maestros capacitados y evaluados; sin elecciones confiables, sin abrazos, con balazos.

Todas estas han sido banderas de la izquierda liberal; todas han sido traicionadas.

A cambio tenemos 500 millones para el béisbol, la primera piedra de una refinería que es obsoleta desde antes de nacer, un sistema de aeropuertos múltiples que (si acaso) va a llegar a su potencial en el 2069, un tren que arrasará con la biosfera y las comunidades indígenas a su paso, una red de beneficiarios clientelares contada, censada y administrada por los Siervos de la Nación militantes del partido en el poder, adjudicaciones millonarias opacas, directas a los cuates de confianza.

Todas estas prácticas han sido el enemigo histórico de la izquierda liberal; el enemigo que creíamos vencido.

Tiene razón Sabina. El problema es la traición.

Fui Garfio, y fue maravilloso.

Empezó, como todo lo mejor en mi vida, como idea de Debbie:

—Al, creo que éste año deberíamos participar en la obra de la escuela.

Fuimos a una junta porque estamos en esa edad de la vida en que toda aventura requiere de una junta previa, después a las audiciones.

En un chico rato éramos ya dos de los 76 papás (algunos, yo por ejemplo, también papas) que habríamos de bailar, cantar y actuar.

La obra de padres en nuestra escuela es algo serio. Muy. Serio.

Empieza mucho antes de que los participantes seamos convocados:

  1. Se reúnen Alice, Beto, Estrella y Eduardo, los mártires del comité de padres, con más de un año de anticipación.
  2. Deciden el tema.
  3. Convencen a Shimi de que vuelva a dirigir (lleva 5, todas han sido la última).
  4. Fredel abre esa caja de talento que lleva sobre los hombros y escribe un guion sobre cómo los cuentos e historias clásicos deben o no permanecer vigentes en la era digital.
  5. Raquel toma la música de los Beatles y con ella hace magia para darnos nuevas letras que podamos bailar y cantar en el contexto de la historia.
  6. Ariela cierra los ojos e imagina cómo se verían Baryshnikov, Anna Palova, Michael Jackson y Ginger Rogers ejecutando los pasos de baile que le dicta la música. La materia prima con la que acaba trabajando … digamos que no está a ese nivel.
  7. Reclutan al dúo dinámico teatral que son Ruth y Daniel como domadora de dragones (directora de escena) y hacedor de milagros (productor).
  8. Recurren al aguja e hilo encantados de Francis (y sus voluntarias) para asegurarse de que el vestuario esté tan picudo que no lo tenga ni Obama.
  9. Le dan manga ancha a Mónica (y sus voluntarias) para que con sus colores y formas dé vida al mundo donde habremos de habitar durante la función.

Ya después nos convocan.

Los que decidimos participar tenemos que, casi casi, firmar con sangre en un pergamino que no habrá martes ni jueves durante cinco meses en el que faltaremos a un ensayo.

Digo casi casi porque durante esos cinco meses los únicos días en que no faltó ninguno fueron los 3 que dimos función. Unos faltamos dos o tres veces, otros menos, como cinco.

Se armó un grupo increíble, mucha buena vibra, muchas ganas, risas, bromas.

Todo era felicidad en mi hasta que fui informado de que tenía yo que bailar cinco coreografías.

Ustedes no están para saberlo ni yo para contarlo pero para mi es más fácil contestar dos demandas, apelar una sentencia y formular un amparo, todo en un día, que seguir una coreografía durante tres minutos.

Mi cabeza dice —Pié derecho. Pié derecho. Pié derecho.

Mi cuerpo dice —Jódete —y mueve el pié izquierdo.

Y así todo.

Para colmo el banquito.

En una de esas obras maestras de Ariela tuve que subir, bajar, sentar y bailar sobre un banquito de madera en el que lo menos que peligraba eran mi vida y dignidad, en ese orden. Que no me haya caído y partido el cráneo delante de los niños, causándoles un trauma o una fascinación por lo macabro para toda la vida es una de esas misteriosas bendiciones del Señor, amén.

Afortunadamente en todas esas vicisitudes estuve rodeado por Jaquie, Jenny y Anat que con una generosidad infinita y una paciencia de santas me dictaron (y a veces me empujaron) cada paso durante cada canción de cada día, desde el primer ensayo hasta la última función. Con todo, seguí haciendo la vuelta al lado equivocado hasta el final.

El llamado a los ensayos era a las 20:45. Si, ajá.

Empezábamos por ahí de las 21:30 y terminábamos como a las 00:30.

Nos montaban las coreografías mientras, de a poco, cuando y como se podía, Ruth nos daba a los que íbamos a actuar nuestras líneas y practicábamos nuestras escenas.

Yo fui el Capitán Garfio y fue maravilloso.

Vestí un abrigo rojo de ciertopelo (de terciopelo no había), botas, garfio de plástico y una larga peluca negra, rizada, lustrosa que se contagió de mi calvicie y cada puesta iba perdiendo pelo. Sombrero no, porque James Hook no lo usaba en el libro, solo en la película.

Conforme avanzaban los ensayos la obra iba cobrando vida, costando sueño, pagando risas.

Conocí a personas con las que había convivido antes y nunca antes conocido. Hice amigos entrañables para toda la vida.

Descubrí, siempre, manos solidarias que a todos tendieron la mano para explicarles un paso complejo, para repasar sus líneas de diálogo, para prestar prendas para un vestuario y, claro, para enfriar y repartir tequila el día de la función.

Cuando firmamos el pacto de sangre Debbie y yo no sabíamos que éste sería nuestro último año en la escuela. En el camino tomamos decisiones de vida que nos llevarán lejos de aquí.

La obra ha sido el broche de oro con el que cerramos una de las mejores etapas de nuestra vida.

Cada vez que empezaba el video antes de la función sentía el ojo Remy. Para cuando salía la frase “Si vieras a mi escuela como yo la veo … sabrías porque sonrío todos los días”, estaba yo con las lágrimas rodando y el sollozo en la garganta. Hoy, al escribir estas líneas, me pasa de nuevo.

Gracias. Gracias a todos y cada uno de ustedes, por tanto, por todo.

¡Ahoy!

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